Comida de Hermandad del Pilar 2017

Queridos socios, la Junta de la Asociación “Barderas del Moncayo” os propone volver a realizar la comida de hermandad del Día del Pilar.
Para llevar a buen fin dicho evento, necesitamos conocer el número de personas que van a poder asistir a dicho acto.
La comida está previsto hacerla el sábado día 14 de Octubre a las 14:30 horas y será un servicio de catering realizada por una empresa, según se detalla:

PRIMEROS
Garbanzos con bacalao
O
Fideua de pescado (sepia, gambas, chirlas)


SEGUNDOS
Ragút  de ciervo con champiñones
O
Muslo de Pollo asado con patatas


POSTRES
Flan  de caramelo


BEBIDA
Vino Tinto, Gaseosa, agua y pan. Café y chupito


Se escogerá un primero y un segundo en el momento de hacer la reserva

Precio de las reservas hechas antes del día 5 de Octubre:

12 € para los socios y 15 € para los no socios.

Precio de las reservas hechas del día 6 al 10 de Octubre:

15 € para los socios y 18 € para los no socios.

Para poder asistir es necesario estar al corriente de pago de la cuota de socio del año 2017  y hay que confirmar la asistencia a cualquier miembro de la Junta (Avelino, Cari, Olga o José Carlos) lo antes posible, después del día 10 de Octubre no se aceptaran reservas, ya que es la fecha que nos viene dada por la empresa.

Telf. 644 13 55 26  

Email: barderasdelmoncayo@gmail.com

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El campo de Gómara toma conciencia para luchar contra la despoblación

EL MIRÓN DE SORIA

09 Septiembre 2017

Medio centenar de representantes de la comarca soriana del campo de Gómara han tomado hoy conciencia en Nomparedes, en la I Fiesta del Pan, de la necesidad de aunar esfuerzos para afrontar el grave problema de la despoblación, que amenaza con vaciar totalmente esta zona.

Los representantes municipales han acudido hoy a Nomparedes a la llamada del coordinador de esta iniciativa, Miguel Ángel Rodríguez, quien ha resaltado que es necesario dar un salto cualitativo para poner el punto de mira en un objetivo viable que permita “que los pueblos sigan existiendo”.
Para Rodríguez, la comarca de Gómara, donde apenas residen en invierno mil habitantes, necesita transformar los productos de la tierra -cereales- “o la despoblación no tiene solución”.
Además ha señalado que otro objetivo viable es conseguir que los pueblos de la zona sean atractivos como segundas viviendas, para lo que es imprescindible crear unas condiciones favorables, lo que permitirá que las viviendas pasen a ser de primera ocupación.
“No se trata de ser los jardineros de quienes vengan quince días en verano, sino tenerlos atractivos para que sobrevivan, porque de lo contrario van a ser ruinas en cuatro días”, ha advertido.
Rodríguez ha apuntado que Finlandia es el ejemplo a seguir, porque a pesar de tener un clima duro y no estar sobrado de recursos, ha rentabilizado sus productos, de tal forma que “no sale un grano de avena sin procesar, a todo le dan un valor añadido”.
Rodríguez ha presentado un decálogo para afrontar la despoblación en la zona, entre cuyos puntos se encuentra la elaboración de un inventario de recursos de cada municipio y un plan de mejora de espacios públicos.
“No podemos estar esperando a que venga a salvarnos nadie. Llevamos 25 años oyendo hablar de planes de despoblación y la mayor parte de los políticos siguen viviendo a un kilómetro del suelo”, ha lamentado.

Grupo de trabajo
La I Fiesta del Pan ha servido para constituir un grupo de trabajo formado por alcaldes que plantearán las medidas consensuadas a las diferentes administraciones.
Para el vicepresidente de Caja Rural de Soria, Anselmo García, es importante que este encuentro se repita todos los años en un municipio y en otras comarcas de la provincia para estrechar lazos, aumentar el orgullo de pertenencia al medio rural y conciencia de la necesidad de afrontar el problema de la despoblación.
En este sentido ha reconocido que es imposible pretender que los pueblos tengan los habitantes que tuvieron en 1960, antes del inicio del proceso migratorio a las grandes ciudades, pero sí que el medio rural tenga similar calidad de vida que las ciudades.
“En Nomparedes, que llegó a tener 160 habitantes en el siglo XIX, viven ahora en invierno tres personas. Y esa es la norma de muchos pueblos de Soria”, ha alertado.
García ha planteado como vital conseguir la incorporación de jóvenes al sector agrario y que las mujeres accedan a la titularidad de las explotaciones agrarias, además de apostar por la transformación de productos agrícolas, la modernización de los regadíos y el acceso a las telecomunicaciones.
El alcalde de Gómara, Juan Carlos Gonzalo, ha recalcado que el reto es complicado pero se está a tiempo siempre que se creen puestos de trabajo.
“Somos la gente que vivimos en los pueblos los que tenemos que tirar de este carro, obviamente siempre con la ayuda de las instituciones”, ha reclamado.
Por último, el vicepresidente de la Diputación provincial de Soria, Pedro Casas, ha reconocido que el campo de Gómara es una de las comarcas sorianas más afectadas por la despoblación, un problema para cuya resolución ha pedido la ayuda de otras administraciones.

https://elmirondesoria.es/provincia/comarca-campo-gomara/el-campo-de-gomara-toma-conciencia-para-luchar-contra-la-despoblacion

A Maria Nuño

Apenas hace unos días tuvimos la ocasión de saludarla en Torrubia de Soria acompañada de tus hijas, yernos, nietos y bisnietos y era feliz. A pesar de su avanzada edad conservaba una memoria extraordinaria y todavía recordamos algunas aventuras de los años sesenta. Siempre  que coincidíamos nos reíamos un poco de esas vivencias. Por desgracia tuvo una recaída, fue hospitalizada y ya no pude verla. 

Desde la Asociación Banderas del Moncayo queremos expresar a Carmen, Martín, Pili y Rafa, así como a sus nietos y bisnietos nuestro sentimiento  de dolor  y a la vez decirles que rezamos por ella. Seguro que en el cielo se reconocerá sus buenos valores que nos transmitió a todos nosotros en vida. Descansa en paz María.                                

  La Junta Directiva

El paseo marítimo de los pueblos de Soria

Artículo de Carlos Castro.

En este paseo marítimo el aire agita las hojas que suena a rompeolas, el mar amarillo se balancea suavemente y las tórtolas simulan piruetas de gaviotas. En este paseo marítimo las piedras son baldosas que llegan a la dehesa y el aire seco huele a rastrojo y cantueso. En este paseo marítimo las avutardas madrileñas turistean, los abejarucos hacen música playera y las barandillas son de pasto y hierba. En este paseo marítimo regalan helado de mora en la zarza de la acequia, los corzos te deleitan haciendo triple salto y después te miran esperando un aplauso. En este paseo marítimo una bandada de milanos busca hotel para echar un sueño y mañana emprender el vuelo. Las perdices son familia numerosa y entra en fila al restaurante donde comen saltamontes y ensalada de cebada. En este paseo marítimo las alpacas son esculturas perfectas y al atardecer hacen sombras alargadas. En este paseo marítimo la verbena nocturna anima la plaza y la barra del bar es el chiringuito de playa. En este paseo marítimo no hay fuegos artificiales, pero disfrutamos de las estrellas fugaces. En este paseo marítimo los bacalaos tienen lana y sumergen la cabeza para comer paja. En este paseo marítimo las almejas tienen cuernos y se crían en los huertos. En este paseo marítimo cogemos langostas de río con reteles y las comemos con tomate un poco picante. En este paseo marítimo los faros parpadean en lo alto y las aspas giran con el viento, los barcos flotan en grandes ruedas y salen de madrugada a recoger las cosechas. En este paseo marítimo los mayores se sientan a las puertas mientras los niños juegan sin necesidad de marionetas. En este paseo marítimo no hay tiendas y los chavales se divierten en las peñas. En este paseo marítimo el voleibol se juega en el frontón, no tenemos pista de arena pero se puede jugar en la era. En este paseo marítimo no funciona el wifi, no te puedes conectar a las redes pero puedes hablar con otros chavales.

En fin, gracias a todos los que habéis decidido pasar estos días con nosotros en el pueblo y habéis cambiado de paseo marítimo…hasta pronto.

http://sorianoticias.com/noticia/2017-08-24-el-paseo-maritimo-pueblos-soria-42077

Reseña de las Fiestas de Verano 2017

En Barderas de Moncayo somos muy ambiciosos en el planteamiento del calendario de actos a celebrar durante la temporada de verano. Cada año nos exigimos más y así va a continuar en el futuro. Han sido siete días en los que nuestra Asociación ha dinamizado la vida de todos los torrubianos, amigos y visitantes. El comienzo fue espectacular con el concierto del grupo Fanegas y Celemines en un marco incomparable como la iglesia de  San Miguel Arcángel de Torrubia de Soria, dónde la belleza de la misma se unía a una acústica maravillosa. Pudimos deleitarnos con la interpretación de un precioso concierto con música y letras de nuestra tierra, investigada por el mencionado grupo y adaptada perfectamente a nuestras costumbres más recientes.

La tarde del lunes 14 de agosto, tarde literaria, alcanzó un nivel de participación muy notable. La asistencia e intervenciones fueron numerosas. Se hicieron lecturas de poemas de Machado, de Gerardo Diego y de Raimundo Lozano, así como lecturas de relatos cortos de Raimundo Lozano y de Gustavo Adolfo Bécquer. El aspecto más destacable es el coloquio muy participativo que siguió a cada lectura y dónde se pudo apreciar un alto grado de conocimiento de todos los textos leídos. Se cumplió el objetivo cultural de la jornada que nos anima a pensar que en los próximos años el interés irá creciendo y que nos abocará a proyectar algún concurso provincial o nacional de poesía con el tema Bécquer, Casta Esteban y Torrubia de Soria.

El día siguiente, se llevó a cabo una tarde noche muy especial y muy festiva. Se planificaron dos actos unidos, por una parte, la celebración de una cena patrocinada por la Asociación Barderas del Moncayo con la guinda de la noche de los postres en la que cada familia colaboró en la elaboración de auténticos manjares. Seguidamente vivimos la noche vieja en la que se recuerda nuestras ausencias del día de fin de año con la degustación de las uvas al toque de las doce campanadas y los típicos dulces y cava del día. Se trata de recordarnos la felicitación y renovar nuestros mutuos deseos de prosperidad para el año en curso ya que no podemos estar juntos en el momento adecuado.

Continuamos con la excursión que este año era a Tordesalas, coincidiendo con la víspera de las fiestas organizadas por el Ayuntamiento de Torrubia. Es bonito visitar en grupo a nuestros queridos barrios y pasar una tarde de sentimientos compartidos con nuestros antepasados y actuales amigos nacidos en este bonito y tan querido lugar. Conviene hacer una mención a las fiestas de nuestro querido pueblo, ya que el concierto organizado con Karina para el primer día de las fiestas de verano (en honor a la Virgen del Pilar) nos recordó la asistencia de público en la plaza de los años de nuestra niñez con una presencia estimada en unas 700 personas.

Finalizadas las fiestas municipales, el sábado día 19 continuamos con nuestro programa de actos y salimos en un autocar rumbo a los monasterios riojanos de Suso y Yuso, con visitas a Santo Domingo de la Calzada y Logroño. Las visitas cumplieron nuestro objetivo cultural dónde pudimos disfrutar de la historia, el arte y la belleza. Se va consolidando este evento porque podemos disfrutar de nuestras compañías conociendo destinos nuevos o recordando viajes anteriores, gratos de recordar. La comida colectiva fue muy agradable permitiéndonos tomar fuerzas para la posterior visita guiada a Logroño.

Como un nuevo evento, se realizó un concurso de torreznos para el domingo día 20. Ocho fueron los cocineros presentados. Difícil lo tuvo el jurado para establecer los dos ganadores, por presentación y por sabor. Una vez proclamados los premios, todos participamos en la degustación y todos estaban riquísimos no quedando ni rastro de los mismos. Hemos conseguido en Soria hacer un manjar de este producto y habrá que seguir practicando para conseguir hacerlos más ricos, si cabe. Los ganadores fueron Marisa y Maribel.

El lunes se completó con la presencia en Torrubia de las personas que dirigen y desarrollan la actividad en el observatorio astronómico de Borobia. Interesante noche cultural que nos sirvió para aprender mucho del universo tanto de su funcionamiento, de localización de satélites y estrellas, de orientación nocturna como de observación telescópica de algunos de ellos. La experiencia mereció mucho la pena y todos quedamos satisfechos del evento, finalizando sobre las dos de la madrugada en una noche maravillosa de verano.

Finalizamos el martes con dos comidas de hermandad organizadas de manera privada. Una de las mujeres en Soria y otra de los hombres en Torrubia. Es el segundo año que se realiza y sirve como broche final de nuestros encuentros veraniegos para desear un pronto reencuentro.

Por parte de la Junta directiva de la Asociación desear que todo haya resultado interesante y emplazaros a todos a los próximos eventos, de los que en su momento os informaremos, a celebrar con motivo de la fiesta del Pilar en octubre. Queremos que participemos muchos y que os animéis a compartir nuestro bonito número de lotería de navidad con el deseo de que nos toque pronto. La rifa de la bicicleta eléctrica quedó desierta y se rifará el día que la Asociación organice los actos del Pilar, con boletos más asequibles que ya se pueden adquirir a través de los miembros de la Junta.

Torrubia de Soria y la Asociación merecen todo lo mejor.

 

La Junta Directiva

Resultado del sorteo de la bicicleta eléctrica

La Junta Directiva de la Asociación Cultural y Gastronómica “Club Barderas del Moncayo”  comunica a sus socios, simpatizantes y a todas las personas que han colaborado en la compra de boletos para la rifa de una BICICLETA ELÉCTRICA, que el número premiado es el siguiente:

19.315

Con lo cual el boleto premiado es el:

315

El poseedor del boleto se tendrá que poner en contacto con la Junta Directiva para la entrega de la bicicleta.

Lotería de Navidad 2017

Desde la Junta Directiva de la Asociación queremos comunicaros que ya está a vuestra disposición las participaciones de la Lotería de Navidad del 2017. Animaros, y si estáis interesados en adquirir participaciones, no dudéis en poneros en contacto con algún miembro de la Junta Directiva al teléfono 644 13 55 26, o por correo a barderasdelmoncayo@gmail.com.

SEÑOR, YA ME ARRANCASTE LO QUE YO MAS QUERIA

El 1 de agosto de 1912 a las diez de la noche, Leonor pierde la vida. La tuberculosis, inmisericorde azote de la población española de la época, se cobra una nueva víctima.

Destrozado, Machado escribe:

Señor, ya me arrancaste lo que yo más quería. Oye otra vez, Dios mío, mi corazón clamar. Tu voluntad se hizo, Señor, contra la mía. Señor, ya estamos solos mi corazón y el mar.

Y en un vagón de tercera Don Antonio se marchó. Solo le quedaba un equipaje ligero y una tristeza densa y fría. La muerte de Leonor dejó heridas profundas sin cicatrizar en el alma y en la pluma del poeta.

¡Adiós, tierra de Soria; adiós el alto llano
cercado de colinas y crestas militares,
alcores y roquedas del yermo castellano,
fantasmas de robledos y sombras de encinares!

En la desesperanza y en la melancolía
de tu recuerdo, Soria, mi corazón se abreva.

Tierra de alma, toda, hacia la tierra mía,
por los floridos valles, mi corazón te lleva.

 

 

https://www.facebook.com/groups/eresdesoriasi/permalink/1275679219222135/Principio del formulario

 

Julio

Cumplidos apenas los 5 años ya sabía muchas cosas. Bien porque sus padres sostenían buenas relaciones, bien porque la escuela estaba al lado de su casa, desde donde podía oírse nuestras voces estudiando a coro los ríos, los faros, las ciudades.
A la escuela no se podía ir hasta los 6 años. La ley es la ley. Más Julio, debido a la vecindad, algún rato se colaba en las clases para saludar al maestro, que por cierto se llamaba también Julio, Don Julio. Julio era entonces un niño rubio, espigado, muy lúcido de piernas y brazos, y por sus ojos claros asomaban siempre la luz y la sonrisa. Trataba muy bien los cuadernos y los libros, no porque supiera leerlos, sino porque ya se daba cuenta de que en el corazón de ellos había dibujos y renglones con algo de musicalidad. Le gustaba, sobre todo, aquello de los sistemas bético y penibético, ríos y carreteras, no porque supiera discernir unos de otros, que no lo sabía, pues sabido es que a los cinco años, sin haber asistido a las clases, el cerebro, por muy despierto que se halle, no da para tanto. Sin embargo, él gozaba, tieso delante de la muchachada, explicándonos aquellas cosas que él sabía de memoria; y cuando más hablaba, más adentro se metía en aquello que, además de contar, cantaba.
Era gozoso oírle decir a viva voz, erguido y algo embarullado, como si estuviera leyendo, los cabos de la Península. Los sabía de carrerilla; más, al llegar a los gallegos, cuatro en aquellos libros de hojas pálidas por el tiempo, se olvidaba siempre de Toriñana y Finisterre. Pero no de la música, espacio que el tarareaba, complementaba, en forma de sonsonete por aquel viaje sentimental que era una delicia y más cuando llegaba mundo adelante a San Martín y “La Abuela” en Alicante.
Nuestras ruidosas y nunca malintencionadas carcajadas no conseguían desbaratar el itinerario que él contemplaba con sus ojos estallando de felicidad, seguro y solitario por aquella costas desconocidas.

Raimundo Lozano Vellosillo

Imágenes para un retablo

Actividades Agosto del 2017

Estimados socios, volvemos a ponernos en contacto para comunicaros los actos que tenemos previstos realizar en el mes de Agosto. Desde la junta directiva de la Asociación Cultural y Gastronómica “Club Barderas del Moncayo” deseamos que sean de vuestro agrado y pedimos la máxima participación para fortalecer los lazos de unión y amistad entre nuestros asociados. También pedimos a los interesados en participar que aviséis con antelación a la Junta de vuestra asistencia a los actos programados al teléfono 644 13 55 26 o al correo de la Asociación barderasdelmoncayo@gmail.com
Estas actividades se realizaran siempre que haya un mínimo de personas inscritas.
Se pide a las personas que tengan intención de asistir a la excursión a San Millán de la Cogolla y Logroño que lo comuniquen lo antes posible a la Junta Directiva para así poder hacer las reservas pertinentes.

 

Entrevista a Eva Martinez en El Heraldo de Soria

El pasado  día 9 de Junio publicamos el documental sobre Torrubia de Soria, realizado por la socia Eva Martínez. En la edición de ayer, 10 de Julio, en la sección La Contra de El Heraldo de Soria, sale publicada una entrevista que le hicieron a Eva, entre otras cosas habla de que es lo que le vincula a  Torrubia de Soria y las motivaciones que tuvo para la realización del documental.

Esta es la entrevista integra realizada por Alba Jiménez Aranda.

“Un día es como otro día, hoy es lo mismo que ayer. Estos versos del poema “Hastío” de Antonio Machado inspiraron a la catalana Eva Martínez Aguayo a realizar un documental en el que ha querido mostrar el paso del tiempo en el municipio de Torrubia de Soria comparando fotografías antiguas de diferentes puntos con planos actuales.

<<El objetivo es que cada uno saque sus propias conclusiones>>, explica Martínez, una joven de 23 años que cursa cuarto de Comunicación Audiovisual en la Universidad Autónoma de Barcelona y que `veranea´ en Torrubia de Soria al proceder su padre del municipio.

Con imágenes antiguas de los años 50 hasta los 80 que los vecinos habían digitalizado, Martínez realizo este documental en Semana Santa.  <<Tras la recolecta de fotografías hice un circuito que comienza en la carretera para después adentrarse>>, destaca. En los cuatro minutos de documental puede apreciarse la antigua parada del tren y otros lugares característicos como la iglesia de San Miguel Arcángel.

A los planos les acompañan los sonidos típicos del pueblo que pueden escucharse cada día, desde los cantos de los gallos hasta las campanas. <<Quería utilizar el sonido propio del lugar para que el espectador saque sus propias conclusiones y se fije en lo que se está diciendo de forma fiel a la realidad. Además, al ser de Barcelona es lo que más contraste me genera>>, comenta.

El documental puede verse en el canal de YouTube de Martínez, `Eva Maag´ bajo el titulo `Documental Torrubia de Soria. Un día es como otro día; hoy es igual que ayer´. En esta plataforma la catalana comparte <<un poco de todo para ir mejorando>>, aunque suma más de 17.060 visualizaciones a sus contenidos entre los que también hay otros videos sobre la localidad soriana rodados en verano.”

ALBA JIMÉNEZ ARANDA

A Serafín

Serafín se ha marchado. La vida está siendo muy cruel con los amigos. Vaya racha. Cuántas vivencias hemos tenido juntos en Torrubia de Soria, en nuestro pueblo. Para mí eras algo más que un amigo eras parte de mi familia. Cuánto has trabajado siempre en el campo y cuantas horas has dedicado a tus ocupaciones favoritas.  Es difícil encontrar más dedicación, ya desde niño, al campo y a tus ovejas.

Todo ello, es una parte que se completa con el cariño dedicado a tu mujer Pili y a tus hijos Javier, Ana y Sergio. A ellos queremos abrazar en éste muy duro momento y decirles que no te has marchado. Que tu espíritu está aquí junto a ellos y que desde el cielo estás guiando sus esfuerzos y apoyándoles cómo has hecho siempre.

En la Asociación Barderas del Moncayo perdemos un miembro muy querido y rogamos por ti, para que siempre nos acompañes y puedas ayudarnos a defender todos los valores que representamos. Queremos trabajar para potenciar y mantener nuestra cultura e historia del pueblo  que nos vio nacer, crecer, enamorarnos y  tener unas hermosas familias. Siempre perdurarás en nuestra memoria y verás que nuestro cariño hacia ti es grande. Descansa y disfruta de una merecida paz.

 Avelino Gaya

LA HISTORIA DE NUMANCIA PARA FORASTEROS

Gracias a los amigos de “Sorialeaks” podemos entender de una manera clara, amena y sencilla la historia de Numancia.

“Numancia era la capital de la Celtiberia, que era una región de cuando todo esto era campo. Que los sorianos no nos independizamos porque nos da pereza hacer un referéndum y ponernos a contar papeletas pero esto ya era una nación mucho antes de que los reyes católicos empezaran la catequesis. Nos llamaron celtiberos porque estábamos entre los celtas y los íberos, que es como si ahora a los de Zamora les llamásemos “portuñoles”, pero es que en aquella época eran más prácticos y no se comían la cabeza poniendo nombres.

Vivíamos tranquilos a nuestras cosas de numantinos como era cuidar el ganado, pintar en vasijas o meterle tres goles al Barça en cuartos de la copa del rey, y de vez en cuando también nos íbamos por ahí por Hispania buscando bronca porque en aquella época era lo que se estilaba para pillar cacho; que tu le llevabas a una celtíbera una rosa roja y te la estampaba en la cara pero te plantabas en la puerta de su casa con tres o cuatro cabezas de enemigos y se ponía más contenta que el barbas de bricomania con un cheque regalo en Leroy Merlín .

Y nada, ahí andábamos los numantinos a a nuestras cosas hasta que a los de Segeda, que eran vecinos nuestros, les dio por hacer bricolaje en la aldea pasándose por el arco del triunfo el tratado que se había firmado con Graco, y claro los romanos, que eran muy especialitos con esto de las reformas, empezaron: que si no son formas, que a quien le habéis pedido el permiso de obra, que si esta muralla no cumple con la normativa ISO MXII… y se cabrearon y decidieron castigar a nuestros primos de Segeda que de buenos eran tontos y que vinieron llorando a nuestra casa.

Claro, nosotros que éramos como el primo macarra que fuma porros y va con moto, dijimos que a ver qué era eso de tocar a la familia y que si tan chulos eran que nos veíamos a las tres y cuarto a la salida del cole y ahí empezaron las famosas guerras celtibéricas.

Por culpa de esta movida ahora todo el mundo celebra el año nuevo en enero, porque antes los romanos empezaban el año en marzo que era cuando nombraban al cónsul, pero como se conoce que no tenían madres que les dijeran “Llévate una rebequita por si refresca” cuando sus tropas llegaban aquí se jodían de frío. Por eso decidieron hacerlo el 1 de Enero para llegar cuando hacía bueno y a tiempo para los sanjuanes.

Al primero que mandaron desde Roma a intentar ponernos firmes fue a Nobilior, y como los romanos tenían perras se trajeron hasta elefantes para eso del factor sorpresa. Que nosotros cuando los vinos llegar pensábamos que eso era el famoso circo romano porque tenían payasos, elefantes y además entre que Nobilior era bajito y que al lado tenía a uno con plumas dijimos “pues mira, Ángel Cristo y Bárbara Rey”. Pero no, se conoce que ese despliegue era para lo de la conquista.

De los diez elefantes que traían les matamos a tres. El primero nos costó, todo hay que decirlo, porque matar un bicho de 6500 kilos a pedradas te cansa más el brazo que quedarte sólo en casa con 15 años y el canal playboy en abierto, pero ya luego le cogimos el truco y vimos que con dos piedras valía. Lo que hacíamos era apuntar a los agujeros de la trompa, tapárselos, y al rato el bicho se ponía morao y caía.

Esto en Roma nos les hizo mucha gracia, no porque fueran ni animalistas, ni veganos, ni nada de eso, sino porque no estaban acostumbrados a que les tosiera nadie y menos unos de un pueblo que no sabían ni donde estaba.

Como lo de Nobilior no había cuajado le dieron la baja y mandaron a Claudio Marcelo, que como lateral derecho dejaba mucho que desear, pero que era más majo que las pesetas y llegó en plan: “pero hombre, que tampoco hay que ponerse así, que las cosas se solucionan hablando, que es que vosotros los numantinos tenéis más peligro que el bautizo de un gremlin…” y como nos pilló en el día bueno, nos fuimos a tomar unas caelias y acabamos todos abrazados, cantando el “Uxama patria querida” y firmando la paz.

El buen rollo duró unos años pero un día tonto de estos que los niños están revoltosos y tu abuela está todo el rato “pues fíjate estos romanos que al final se salen con la suya… que mira lo que van diciendo por ahí de vosotros… pues tu prima está casada con un lusitano y eso sí que son hombres de verdad, que les han plantado cara y además su jefe el Viriato ese sí que es guapo, tiene pelazo, y dicen que le van a hacer una serie de televisión y todo” y, claro, se nos peló el cable y volvimos a la gresca.

Entonces empezaron a desfilar generales y ejércitos romanos por aquí que esto parecía el casting de Ben-Hur un día que hace bueno, pero entre que nos llegaban cansados del viaje, que jugaban fuera de casa y que nosotros éramos los messis de la bofetada… pues no nos duraban ni un asalto.

Todo iba normal hasta que en el año 134 A.C., como en el senado romano estaban más decepcionados con sus tropas que Maradona cuando fue a visitar el Castillo de Coca, decidieron volver a nombrar cónsul a Publio Cornelio Escipión Emiliano que, además de un dni muy largo, tenía fama de buen estratega y que había sido campeón de Risk del Imperio Romano cuatro años seguidos.

Cuando Escipión llegó a la Celtiberia los puso firmes a todos, contrató un preparador físico italiano muy bueno, y echó a Casillas que se estaba cargando el vestuario, pero como aun así no las tenía todas consigo pensó que la mejor manera de derrotarnos era rodear la ciudad de campamentos romanos, no dejarnos ir a comprar al Carrefour de la época (que pillaba en las afueras) y así, cuando estuviéramos desmayados de hambre ya nos entregaríamos nosotros solos sin correr el riesgo de que le calentásemos el hocico.

Aguantamos casi un año tirando de lo que teníamos guardado en la despensa y comiéndonos hasta el brócoli del hambre que teníamos, pero al cuarto bote de melocotón en almíbar que tuvimos que abrir dijimos que esto no podía ser y que había que hacer algo.

Como la campaña “apadrina un numantino” no dio sus frutos entre los otros pueblos de la zona porque decían que el dinero luego no llega, que se lo quedan las ONGs y, que “a ver si se van a enfadar los romanos estos conmigo”, tuvimos que tomar una decisión drástica.

Quedamos todos en la plaza del pueblo y decidimos que eso de los romanos de no querer pelear estaba muy feo, que a chulos no nos ganaban los ‘sorbespaguetis’ esos y que, como lo de ser esclavo estaba muy mal pagado, que una mierda pa’ ellos. Así que quemamos la ciudad para que no le pudieran llevar al emperador ninguna vasija de “estuve en Numancia y me acordé de ti” y nos fuimos matando nosotros mismos que había más confianza.

Luego se conoce que fue portada de todos los periódicos de la época y los romanos alucinaban contando nuestra historia, y así fue como Numancia pasó a ser la segunda ciudad más nombrada en los textos romanos después de la propia Roma.

De eso ya hace 2150 años, o lo que es lo mismo: dos Jordis Hurtado, pero el espíritu de aquellos numantinos sigue vivo y, aunque ahora también nos tengan aislados e incomunicados, seguro esta tierra resurgirá otra vez de sus cenizas. Las cenizas de Numancia.”

A mi amigo Pin

Hace ahora un año que nos dejaste y todos los que te conocimos, sentimos una enorme tristeza, porque tu ausencia es difícil de llenar y de llevar. Todos sabíamos de tu enorme bondad y amor, por tu familia, por tus amigos, para los que siempre tenías tiempo, para pasar un buen rato.

Bajar del coche y pararte a hablar, en la calle Real, en la calle del Medio, en la Plazeta o en el huerto de las chicas de Soria, donde siempre somos bien recibidos y hacer una pequeña pausa en el quehacer diario, para contar anécdotas de la infancia, de la escuela, del maestro, del cura, incluso haciendo planes de futuro que tan trágicamente se han truncado y con ellos se han ido, tantas ilusiones…Muchas veces me pregunto porque suceden tantas injusticias, como la de perder a un buen amigo.

Por eso te pido que nos guardes un lugar, para que en un futuro, a fin de cuentas todos somos tiempo, nos volvamos a reencontrar, con tu alegría, tu cariño, tu amistad.

Resérvanos un sitio a tu mesa, donde poder almorzar unos huevos fritos con torreznos, que desde que te fuiste, los almuerzos no saben igual.
Cuida especialmente de tu mujer, hijos, nietos, y a todos tus seres queridos, para que puedan seguir el duro camino que la vida les ha puesto por delante.

Tu recuerdo es algo que pervivirá en nosotros para siempre, nunca nadie nos lo podrá arrebatar, gracias por tu amistad solo podemos decir que rogaremos al señor para que nos guarde un lugar a tu lado.

 

Yolanda y José Carlos

SORTEO DEL VERANO 2017

Y este año, rifamos “una bicicleta eléctrica plegable”. El sorteo se hará en combinación con las tres últimas cifras del sorteo de la ONCE del próximo día 20 de agosto de 2017.

La bicicleta es como la de la fotografía y está valorada aproximadamente en 500 €. Las participaciones las podéis solicitar a los miembros de la junta directiva. Cada participación lleva tres números para el sorteo y cuestan 5 €, que irán destinados a actividades de la Asociación y a mejoras en nuestra Parroquia.

Mucha suerte a todos.

 

Modelo Kruger

Plegable.
Batería de 24V 10A.
Autonomía de 25 a 30 km.
Cuadro de acero.
29,5 kg de peso.
145cm de largo.
Diámetro de las ruedas: 40cm

Equipamiento: Portaequipajes, guardabarros, luz delantera, reflector trasero, timbre y cuadro de amortiguación.

 

Un día es como otro día; hoy es lo mismo que ayer

Queremos compartir con vosotros este documental que ha realizado la socia Eva Martínez Aguayo, con el título “Un día es como otro día; hoy es lo mismo que ayer”.
Documental realizado en Torrubia de Soria sobre el paso (o no) del tiempo.

 

9 cosas que solo entenderás si has vivido en Soria

Soria, vivir en SORIA por APRENDIZAJE VIAJERO

Con solo 18 años y sin apenas haber salido de casa, mi destino para los próximos 5 años iba a ser Soria. (Nota mental: ¿Soria? ¿De verdad? Pero, ¿quién vive ahí? ¿En serio tiene universidad? ¡¡SE HA ACABADO MI VIDA SOCIAL!!)

Lo primero que me dijeron al llegar fue que “a Soria se va llorando y se vuelve uno llorando”. LOCO, esa fue la primera palabra que me salió al ver al hombrecillo que me dijo estas palabras a mi llegada a la residencia cargada de maletas y cagada hasta las patas.

1-Soria, ciudad de poetas

Tan mal no debe de estar Soria cuando Gerardo Diego, Bécquer o el mismísimo Machado se enamoraron de sus calles, de sus secretos y misterios y de sus gentes.

2-El Duero pasa sin prisa entre árboles y ermitaños

Uno de los muchos lugares que merecen una parada en la ciudad de Soria es el camino que va hacia la ermita de San Saturio.

3-Ciudad de fantasmas

Bécquer situó su monte de las ánimas justo a las afueras de esta ciudad. Se dice que en la noche de difuntos todavía se pueden oír los choques de espadas y el arrastrar de cadenas

4-En Soria es muy fácil tocar el firmamento

Nunca tendrás más fácil ver un manto de estrellas tan cerca de una ciudad. Consejo: abrígate bien que la rasca soriana también es difícil de encontrar en otros sitios.

5-Soria = buena comida

Ya seas amante de los torreznos, muy típicos en cada bar, o de un buen revuelto de setas, Soria es tu ciudad. Pero, si prefieres algo rápido te recomiendo el Capote. Este era nuestro lugar de reuniones casi cada tarde.

6-Su gente

Si a ti no te han saludado con un “qué vida llevas” es que tienes que volver. Tienes que volver para que se te pegue el JODO. Muletilla que puedes utilizar en cualquier situación, ya sea sorpresa, abundancia o _______ (insertar situación).

7-Un verano no es un verano sin la Dehesa

Para mí es la Dehesa, para los forasteros, la Alameda de Cervantes. Todo un oasis verde en medio de la ciudad.

8-En Soria si no hay fiesta se la inventan

Si has vivido en Soria, las palabras “la zona” te traerán grandes recuerdos. Las noches de los jueves de bar en bar calle arriba, calle abajo. Pero, una de las cosas que más se recuerdan son las fiestas como las de San Saturio, el jueves lardero, el catapán y como no, los sanjuanes que merecen un punto aparte.

9-Los sanjuanes, la FIESTA

Y es que no eres un buen soriano o soriano adoptivo si no ensalzas los sanjuanes allá donde vas. Si no te metes en la página de sanjuaneando para ver cuánto queda exactamente para los próximos, cuántas horas con sus segundos. Si no cantas las sanjuaneras incluso estando de vacaciones en Murcia con tus padres. Porque todo el mundo sabe que es la mejor fiesta de España. Otras como los sanfermines o la tomatina no le llegan ni a la suela de los zapatos. Pero esto mejor que quede entre tú y yo que ninguno queremos que se masifiquen.

Y con esto me despido y te digo que yo voy camino a Soria, ¿tú, hacia dónde vas?

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Nada nuevo bajo el sol

Ólvega, Ágreda y la Mancomunidad de los 150 Pueblos se quedan sin los fondos Dusi

Noticia del Diariodesoria.es

23/05/2017

El Gobierno, a través de la Secretaría del Estado de Presupuestos y Gastos, ha tumbado la petición que presentaron los ayuntamientos de Ágreda, Ólvega, Noviercas, Matalebreras, Borobia y la Mancomunidad de los 150 Pueblos, dentro la convocatoria para la selección de Estrategia de Desarrollo Urbano Sostenible e Integrado (Edusi) mediante el que optaban a una subvención de cinco millones de euros, cofinanciada con el Programa Operativo Feder del periodo 2014-2010.
Los pueblos de la comarca del Moncayo sumaron fuerzas con los pueblos que conforman la Mancomunidad de los 150 Pueblos, con el fin de alcanzar el ratio de los 20.000 habitantes, uno de los requisitos de la convocatoria para poder optar a los fondos Feder.

Esta agrupación de pueblos presentó a la convocatoria proyectos relacionados con eficiencia energética, medio ambiente, turismo, infraestructuras e impulso de I+D, entre otras, todas ellas valorados en diez millones de euros. La línea Edusi garantizaba una cofinanciación al 50% de las actuaciones en los municipios. Es la segunda convocatoria que ha resuelto el Ministerio de Hacienda ha resuelto esta convocatoria, con la que ha distribuido 301,4 millones de euros en ayudas que se encuentran distribuidas por Comunidades Autónomas. Para Castilla y León se había asignado 14 millones de euros que han concedido al proyecto del Ayuntamiento de León, en una actuación en el norte de la ciudad para los barrios de entrevías. Ha sido el único seleccionado de los diez que se presentaron de la Comunidad, otros ocho no se han seleccionado y el de la provincia de Soria no se ha admitido, según se recoge en la convocatoria, publicada ayer en el Boletín Oficial del Estado.

Los alcaldes de los municipios solicitantes trabajaron contrarreloj a finales del año pasado para presentar de manera conjunta una petición antes del 15 de diciembre, fecha en la que se cerraba el plazo. Se presentaron un total de 185 estrategias de desarrollo urbano sostenible e integrado, por un importe total de 1.958, 94 millones, seis veces superior a la ayuda disponible. Los regidores municipales sorianos ayer desconocían esta resolución negativa y las razones por las que no ha prosperado. La resolución indica concretamente que la petición soriana no cumple con el criterio 3 del listado de admisibilidad que se incluye en la Orden HAP/2427/2015.

De acuerdo a la convocatoria podrán ser elegibles las áreas urbanas constituidas por un único municipio con una población mayor de 20.000 habitantes, las agrupaciones de municipios con una población cada uno de ellos superior a los 20.000 habitantes, áreas urbanas formadas por un municipio o conurbación de más de 20.000 habitantes y municipios periféricos de menos de 20.000 habitantes y conurbaciones de población superior a 20.000 habitantes, constituidas por agrupaciones de municipios de menos de 20.000 habitantes.

La propuesta soriana entraría dentro de la última tipología, dado que la suma de todos los núcleos supera los 20.000 habitantes.

Ayer los alcaldes sorianos de los municipios implicados desconocían las razones por la que la solicitud no ha sido admitida y esperan que en los próximos días conocer el comunicado oficial. Una vez que lo tengan estudiarán si cabe posibilidad de tramitar un recurso.

En este sentido, no descartan concurrir a la próxima convocatoria, una vez que conozcan donde ha estado el error.

El presidente de la Mancomunidad de los 150 Pueblos, Rubén Lafuente, se teme que el modelo administrativo de la mancomunidad no haya pasado los baremos para la selección, «porque no somos un ayuntamiento como tal». En este sentido agregó que la mancomunidad dio el paso para solicitar ayudas «porque no teníamos nada que perder». La petición de la institución beneficiaba a una veintena de pueblos, distribuidos en nueve objetivos de la estrategia, como la mejora de la competitividad, las nuevas tecnologías, alumbrado público, eficiencia energética en edificios públicos, recuperación y puesta en valor de recursos históricos, turismo y accesibilidad.

El alcalde de Ólvega, Gerardo Martínez, reconoció que la documentación se realizó de manera precipitada y muy ajustada en el tiempo, «pero si no nos la conceden ahora, la experiencia nos puede servir para los próximos años». Ólvega había incluido una relación de proyectos para mejora y eficiencia energética, infraestructuras turísticas, mejora de zonas verdes, apoyo a iniciativas empresariales y para la creación de empresas.

Por último, el alcalde de Ágreda, Jesús Manuel Alonso, está dispuesto a subsanar los errores y volver a presentar la convocatoria el próximo año y optar a las ayudas. «Vamos a ver lo que ha pasado y queremos presentarlo el próximo año».

Ágreda había solicitado también proyectos dentro del marco de mejora de servicios, luminarias, medio ambiente y mejoras en los edificios. El alcalde esperaba que un tercio de las ayudas revertiesen en su pueblo.

Albocabe

Relato de Pedro Sanz Lallana

A mi madre, por los recuerdos que me ha ragalado.

La vida en Albocabe se detuvo de forma fortuita un quince de julio de 1937 y ya jamás volvió a recobrar su pulso normal. Sucede a veces que un hecho trivial, insignificante en apariencia, arrastra y despeña por la torrentera de la vida a otros pequeños desastres tan simples como el primero que, anudándose unos con otros, forman esa cadena invisible pero tenaz que nos ata a lo que llamamos destino trágico. Y esto es lo que sucedió en la llanada soriana aquel julio del treinta y siete: una desgracia que arruinó definitivamente la vida del pueblo.

Dicen que la culpa de todo la tuvo el loro del jefe de la estación que no paraba de gritar lunático, verde, subversivo: «¡Viva la república! ¡Viva Azaña!», en plena guerra civil, al paso de los trenes que iban acarreando hombres y pertrechos hacia el frente de Teruel.

«¡Viva la república! ¡Viva Azaña!» , «¡A las barricadas, a las barricadas…!»

El único disparo que retumbó en los contornos de Albocabe por aquellas fechas de guerra fue el del fusilamiento del loro sobre las bardas de la estación, con jaula y todo. Y este disparo alevoso salido del pistolón de un alférez falangista fue la señal de partida para una carrera loca hacia el abandono y la muerte.

El loro era un provocador, republicano, de facción diametralmente opuesta a la de su dueño, Emeterio Garcés, que se consideraba de derechas «como toda la gente decente de por aquí, salvo cuatro ilusos bolcheviques que esperan repartirse las tierras de los demás, ¡serán sinvergüenzas!, como éste —y señalaba al Aquiniano, el guardagujas, un buen hombre, bajito, renegrido y verrugoso al que le había dado por estudiar esperanto y afiliarse a una célula anarquista dependiente de la CNT internacional— que no tiene donde caerse muerto y, la verdad, más le valdría».

—Sólo digo lo que pienso, fascistón —le aclaraba el señalado.

Entre Emeterio, jefe de la estación de Albocabe, y su loro no había buenas relaciones por culpa de la política y del Aquiniano que malmetió al loro contra su dueño enseñándole gritos subversivos y la primera estrofa de la internacional ácrata.

—¿Por qué no dejas al loro en paz y te dedicas a engrasar el cambio y la contrapesa que los tienes llenos de rumio?

El guardagujas le miraba con calma y la aceitera en la mano:

—Hay animales que son más racionales que los propios humanos. Velay al loro. Toma, anda, lee y aprende, so acémila —le dijo Aquiniano mientras le largaba al jefe de estación el último panfleto esperantista que le había llegado de la capital: Studado pri landnomoj.

No me interesa tu propaganda política —le respondió despectivo.

—Esto no es propaganda ni es política, animal; esto es cultura. Escucha: Kiam oni legas “La Faraono” sub la agradabla plumo de Kabe, oni ja bone komprenas, ke Egipto estas lando kaj Egiptanoj…

—Te van a dar para el pelo cuando vengan los de Franco —le interrumpió bruscamente Emeterio, que en ese momento se disponía a atender una llamada avisándole de la salida del mixto 325 de la estación de Alconaba.

No hizo falta esperar a que llegaran los nacionales para que de pronto Aquiniano desapareciera del pueblo sin dejar rastro.

—Se habrá ido al frente —aclaraba Emeterio cuando le preguntaban por su ayudante—, con los rojos, claro.

A Albocabe hoy han vuelto las cigüeñas. Con las aguas del último invierno las arcillas del fondo han hecho acopio y la fuente está abundosa, el pilón lleno a rebosar y la charca verdea en ranas y liazas.

Hacía tiempo que no se veían cigüeñas por aquí. La espadaña de la iglesia quedó huérfana años atrás cuando el cierzo arrancó el nido y algunas piedras del alero haciendo que los animales aborrecieron el lugar espantados por tanta sequía, y que la tierra se volviera yerma. Florecieron los cardos en lo que antaño fueran sembrados disputando el terreno a las aliagas, de forma que los hombres se vieron irremediablemente empujados a buscar cobijo en los pueblos vecinos, dejando su pasado en el olvido y los muertos sepultados en la soledad del cementerio. Al fin sólo quedaron los barbechos y las lápidas.

Desde que el último en marchar dejó puesta la llave para que entrara quien quisiera, el pueblo se fue acecinando, convirtiendo las casas en montones de adobe con grandes ojos hueros, aireando los machones de los tejados como esqueletos tendidos al sol, magros monumentos a la ruina y al abandono.

Y con la lluvia y la gente se fueron las cigüeñas. El páramo se hizo consistente y sólido, pardo: el pueblo quedó vacío, la iglesia sin santos, la estación muerta. Además de las cigüeñas y el alero, la espadaña gótica perdió las campanas, y el camino que llevaba al cruce de Gómara empezó a enterrar sus losas bajo una espesa capa de barro seco ocultando el sendero que durante siglos trajo bodas, procesiones votivas, noticias de la guerra contra el francés, gaiteros en las fiestas y algún que otro sobresalto como el de la violación y muerte de la bella Dorita a manos de un buhonero; hoy ya es camino sin retorno, quedando sólo un letrero fantasmal y herrumbroso como única señal de que allí hubo una vez vida.

Intentó que se corrigiera, que gritara: ¡viva España!, ¡viva Franco!, pero su aprendizaje lento y a contrapelo de lo que ya sabía no le dio ningún resultado:

—A ver: di «Franco».

—Krrrar…, «¡Azaña!»

—Cabezón, que digas «¡Franco!»

Y el loro:

—«¡A las barricadas…!»

—Cállate, maldito bicho —le amenazó con una estaca.

—Krrrar…, krrrar…

Entonces tomó la determinación de abandonar el loro a su suerte para evitar compromisos: le abriría la reja y lo extrañaría de su estación. «No quiero loros republicanos en mi casa, fuera». Pero en esto también anduvo un poco tardo el Emeterio.

Al loro lo fusilaron una tarde de julio, luminosa, verde como su plumaje, contra el paredón del tinglado numero uno, en aquellos días en que los trenes bajaban llenos de mulos, falangistas y camisas negras camino del frente, que saludaban a las chicas con el brazo extendido, a la romana, cantaban en italiano y traían el alma teñida de azul:

Mamma ritorna la ganceta

de la mia terra natale

che en el Africa orientale

presto il fascio fara vendetta…

Emeterio entró en agonía. Sudaba a mares. Cuando se detuvo el tren y vio bajar a la tropa, lo primero que hizo, después de arremolinar la bandera de señales, fue ir corriendo a buscar al loro y ocultarlo bajo una manta sudadera de las que tenía para abrigar al burro en las mañanas de escarcha.

«A las barricadas, a las barricadas por el triunfo del honoooor…»

Quedó hierático, rígido, como quedaban las estatuas de sal en el Antiguo Testamento. El cabello se le encaneció súbitamente. De aquella especie de túmulo mortuorio salía una voz metálica, apagada, claramente audible, que profería gritos subversivos:

«A las barricadas, a las barricadas por el triunfo del honoooor…»

—¿Dónde está esa radio comunista? —tronó alguien.

—Mi alférez, mi alférez, que eso no es una radio, que es un loro… —salió el jefe de estación de detrás de la taquilla cuadrándose espantado frente al militar.

—¿Y quién coño es el dueño del loro?

—Yo, esto…, quiero decir… que no, que no es mío —respondió atropellándosele las palabras.

—¿De quién es?, pregunto por última vez.

«A las barricadas, a las barricadas por el triunfo del honoooor…»

—¡Chist! —se revolvió Emeterio contra la voz que salía bajo la manta—. Del guardagujas, del Aquiniano…, pregúnteselo al señor cura, mi alférez. Es del Aquiniano que se ha ido con…

Iba a decir «los rojos», pero se mordió la lengua antes que pronunciar semejante palabra delante de los falangistas.

—Que lo fusilen inmediatamente.

Dos flechas negras se abalanzaron contra la jaula. El animal hizo una pirueta de espanto y se aferró con pico y patas a los barrotes de su jaula, un armatoste hecho de grueso alambre y tablas sin desbastar, mientras chillaba como un poseso.

—Ponédmelo en aquella tapia —dijo el alférez señalando el tinglado número uno al tiempo que desenfundaba una lüger enorme, con munición capaz de derribar a un caballo de un solo disparo.

«¡Pum!»

Esto está perdido. Treinta y uno de diciembre, ya. No tiene ningún sentido seguir resistiendo a base de morterazos. Desde que llegué no he visto sino miseria: muertos, hambre y piojos. «Los desastres de la guerra», que dijo alguien. ¡Y qué engañado estaba! Pensaba que desde este lado defendería la dignidad, la justicia, al pueblo. Pero no. La nuestra es una revolución de ignorantes. Nos falta cultura, mucha cultura. Y para remediarlo vamos quemando iglesias. Además, los comunistas se han convertido en pequeños burgueses, les gustan los despachos. Con qué sorna me recibieron cuando les dije que era de la CNT y que venía a luchar por la libertad: no les interesa la buena gente como yo. Un ferroviario soriano. «Vete con los tuyos», me dijeron. Y me mandaron a primera línea, aquí, a Teruel. No les culpo; no tienen ni idea de lo que es el anarquismo. Me dijeron que si no estaba a gusto que me fuera con Durruti. Ése sí que sabe poner orden por donde va. En cambio, éstos se pelean entre ellos como pequeños canallas por un poco de poder. Así que todo va manga por hombro, perdido sin remedio. Anoche cayó una nevada de aúpa. El frente está tranquilo porque el frío lo para todo. Creo que me voy a quedar como un pajarito si no llega pronto el relevo. En este picacho ya no hay nada que defender, por eso nos han dejo aquí a cuatro desgraciados como yo, para que nos congelemos. La última lata de sardinas se acabó ayer. Hoy no sé qué vamos a comer. Tengo que no siento los pies y las manos. Con la manta de nieve que hay no nos mandarán el rancho. Si apareciera un conejillo, o una ardillita… Seguro que los generales tendrán buena mesa. Año nuevo en Libros. Así se llama este pueblo. Y sería bonito si no fuera por la guerra. Está muy alto, en el Javalambre. Pinos arriba, sabinas abajo, en el valle. Barrancos de muerte a ambos lados. Desde aquí se ve el cauce helado del Guadalaviar. Lo bien que estaría yo en mi casa. Nochevieja. Qué habrá sido de mi madre, la pobre, sola como se ha quedado. Se morirá de pena. Lo malo es que no sé qué diablos pinto yo aquí, ni qué pito toco en esta fiesta. Me vine al frente porque me trajo el corazón y me veo metido en este lío, yo, que soy de natural pacífico y siempre he luchado por la hermandad de los hombres, que doy lo que tengo a cambio de nada… Y si no que le pregunten al Emeterio, que me conoce bien. Él me decía: «Aquiniano, eres un iluso comunista». Y yo: «que no soy comunista, coño». Y él: «qué más da: todos sois hijos de la misma mala madre». «Sin faltar, eh», le respondía. Aquí me llaman “camarada” y éstos no son mejores que el Emeterio: «camarada, a hacer guardia con veinte bajo cero; camarada, pega cuatro tiros a esos fachas de mierda que tienes enfrente; camarada, quema esa iglesia con todas las imágenes que haya dentro; camarada, coge esa cabra y ásala…» Y digo yo que así no se gana una guerra ni se hace patria. Las guerras se dan porque falta cultura. Ya lo decía El Trabajo, el único periódico decente de toda la provincia. «Sin cultura el hombre se vuelve irracional». Primero hay que instruir a la gente, luego ayudar a los que más lo necesiten y por último repartir las ganancias. Y no hacen falta leyes ni historias. «Hacer del hombre el verdadero rey de la naturaleza no por su fuerza bruta, sino por la fuerza de su razón». ¿Y de qué me vale tener razón con veinte bajo cero? De esta noche no paso. «Busquemos la bondad natural del hombre…» ¿Dónde está el hombre? Si somos lobos, o peor que lobos. Aquí andamos devorándonos a cañonazos. Aunque esto está perdido sin remedio. En cuanto se quite la nieve nos triturará la aviación. Luego irán cayendo el resto de los frentes: el del Ebro, Valencia, Barcelona… Acabaremos en desbandada: lo veo venir. Si dijera a los otros lo que pienso me fusilarían, me llamarían derrotista, quinto columnista, facha. ¿Fascista yo, que he dejado todo para luchar por la libertad de los pueblos de España? ¡Cuánto más me hubiera valido quedarme en Albocabe y no haber cogido aquel maldito mixto que bajaba de Soria! Pero me hubieran fusilado los otros. No tengo escapatoria. ¿Qué habrá sido del Emeterio? ¿Y del loro? ¡Hay que ver qué animal más listo! Cuando pueda volveré a verlos. Y a mi madre, claro. Aunque me maten: si tengo que morir prefiero que sea en mi pueblo, con mi gente, antes que en este maldito monte de Teruel.

Por aquel entonces, entre Almenar y Gómara había un camino de carros que con el tiempo se convirtió en carretera asfaltada y hoy casi parece una autopista. Dicen que por estas tierras anduvieron los Infantes de Lara antes de que los moros les cortaran la cabeza. Tierra estremera, de mucho trabajo y poco fruto. Campos de Gómara.

Dos accidentes cortaban este camino carretero por aquel entonces: uno era el vado del Rituerto que junto con el Araviana andaban buscando al Duero para juntos atravesar Castilla camino de Portugal. El otro era el talud de la vía del tren que venía de Santander atravesando el espinazo Ibérico para morir en Sagunto, del que Albocabe resultaba ser su punto medio; y no había más accidentes notables en esta meseta destartalada. Si acaso, algunas hileras de chopos en las riberas, algún que otro olmo suelto por las lindes y frutales chaparros entre las huertas. Nada más.

Y éste seguía siendo el paisaje cuando Aquiniano volvió al pueblo. Es decir, muy parecido a como lo dejó. Pero más seco. Más terrizo. Más olvidado. Lo importante es que él estaba de vuelta y que era el único superviviente del centenar escaso de vecinos que dejó al marchar. Ni siquiera se veían cigüeñas —volvieron más tarde, cuando las lluvias—. La estación, su estación, estaba cerrada a cal y canto. Ya no había trenes que subieran y bajaran dejando penachos de humo y carbonilla en el aire; en las vías crecían lagartos, zarzas y cardos borriqueros. La contrapesa de sus pecados que tantas veces engrasara a ruegos del Emeterio era una masa herrumbrosa que parecía ahorcada en su propia inercia.

En la pared del tinglado número uno —y único— observó un desconchado redondo, profundo, como si hubiera recibido un balazo. Y al pie de ella reconoció un amasijo de alambres oxidados que bien pudieran ser los restos de una jaula. «¿Qué habrá sido de todos ellos?», se preguntó.

El pueblo estaba bravío, abandonado. Quiso ver su casa, o lo que quedara de ella. La adivinó por el baldosín que lucía en el dintel con aquel Dios bendiga cada rincón de esta casa que su madre jamás le permitió quitar por mucho que intentó arrancarlo. Estaba hundida, irreconocible. Empujó la puerta de la cuadra y sintió el olor familiar del estiércol que todavía impregnaba las paredes. No había mucho que ver.

Luego fue donde la iglesia en busca del cementerio. Curiosamente se hallaba recogido en lo que fuera la nave central del antiguo templo gótico que se vino abajo tiempo atrás, tal vez en alguna guerra, dejando al aire nervaduras y capiteles con motivos vegetales; de aquella colosal arquitectura aprovecharon una capilla lateral que se mantuvo casi intacta para convertirla en templo parroquial con espadaña y cruz a los cuatro vientos; el resto de la iglesia quedó repartido entre el cementerio y el más absoluto de los yermos.

En un rincón del improvisado campo santo, justo en el arranque de un airoso pilar, vio una tumba florida de malezas y coronada con una cruz de palo: «Adela Sánchez Florián. Falleció el 4 de marzo de 1943. RIP», decía. Era lo que quedaba de su madre. Sintió una punzada al imaginarla agonizando en una aterradora soledad. «Le asistirían las vecinas», se dijo como último consuelo.

Han pasado cincuenta años de cuando tomó el tren y se fue al frente. Y desde entonces no ha tenido más que penas. Sentado en el poyo de la estación recordó a su amigo Emeterio, el que le llamaba comunista, y la mañana aquella que tomó el mixto escapando del miedo, camino del frente, del exilio. Teruel, el frío de las noches defendiendo una quimera; su huida en desbandada hacia Barcelona; el reguero de exiliados que iban sembrando de cadáveres las cunetas hasta llegar a Portbou; el campo de concentración de Colliure; los maltratos y el hambre infernal; allí tuvo noticia de la muerte de don Antonio, el de los Campos de Soria y La tierra de Alvargonzález, que sucedió a poco de llegar; después, la fuga del campo y el contacto con otros españoles que andaban en la resistencia contra los boches. Prendre le maquis fue lo que hizo. Le llamaban le sorianó los jefes de la partida de Alès, y ganó una medalla al valor cuando se jugó el tipo a pecho descubierto contra una columna de alemanes haciendo un montón de presos en la Grande Combe; aquella cruz le vale unas perrillas de pensión. Luego vino el maquis de verdad, en 1946, el que luchaba contra Franco pensando que los aliados les echarían una mano para derrocar al dictador. Creían que el pueblo les esperaba ansioso para sublevarse contra los nacionales. ¡Pobres ingenuos! Y se pertrecharon con restos de la guerra mundial: no querían dar tregua al fascismo.

Sólo la buena suerte hizo que saliera con vida de la encerrona que les tendieron los guardias en Camprodón. Los civiles les aguardaban disfrazados de humildes pastores con los naranjeros ocultos en el morral. Y los cazaron como a conejos. Pero él tuvo suerte, como en Teruel: cayeron todos sus compañeros y se libró de la quema por esas circunstancias de la vida en que todo depende de unos segundos mágicos que surgen de pronto creando una necesidad salvadora; se retrasó unos metros para poder tirar tranquilamente el pantalón, sin molestar al grupo, y eso le salvó la vida. Cuando vio la sarracina de sus camaradas, no paró de correr hasta llegar a Prats de Motlló, en tierra francesa, y recuperar el resuello en la cabaña del Tanque. Salvó la vida, pero la salud le quedó quebrada para los restos. Supo por los periódicos que no había habido supervivientes entre los de su partida, y fue cuando pensó seriamente en ganar la paz.

En Albocabe tampoco hubo supervivientes. Parecía un pueblo maldito, conjurado, como si hubiera sido arrebatado por una mano formidable: sólo quedaban los muertos.

La puerta de la iglesia, como todas las del pueblo, estaba abierta, forzada por un vendaval. Era la primera vez que entraba en ella desde cuando chico. Ya no la reconocía. Le pareció grande para los pocos feligreses que debían ir a misa. El Emeterio entre ellos. Estaba desierta: ni santos, ni cirios, ni olor a incienso. Sólo cagadas de pájaros y excrementos de cernícalos en los ventanales. La baranda del coro permanecía intacta y daba paso a las escaleras que se perdían por el torreón de la espadaña hacia el nicho que ocuparan las campanas. Porque tampoco había campanas. Estaba vacío. Tan solo un yugo de roble muy centenario que fuera soporte de alguna melena airosa y de un bronce rotundo quedaba anclado en el eje de donde salieran llamadas a la oración, avisos de pedrisco y anuncios de fiesta. También de entierros.

Desde arriba el paisaje se perdía por las lomas lejanas que alcanzaban los aledaños de Gómara y Almenar. Los trigos verdeaban en tablares geométricos alternando con barbechos y plantaciones de girasoles. Toda ella era tierra de secano y panllevar, aunque ahora despuntaban algunos aspersores de riego automático. El yugo le servía de parapeto y punto de apoyo para no caer. En su rodar por el horizonte descubrió a lo lejos la estación de tren que nunca antes había visto desde lo alto, junto con el brillo mate de los rieles que se perdían infinitos tierras abajo, hacia Calatayud. Y recordó en un instante toda su vida, en perspectiva. De repente se vio viejo y cansado. Tanto afán para nada. Una pequeña pensión de excombatiente francés, él, que se declaraba soriano de pura cepa, idealista y ferroviario. Y notó que todas las miserias pasadas se le agolpaban en la garganta haciéndole un nudo espeso de desesperanza.

Lo sabía. Había vuelto al pueblo a morir. Y no se iría de allí sin cumplir su promesa. «Me voy a morir a mi pueblo», dijo medio en broma, medio en serio, a sus amigos de Alès cuando se despidió de ellos.

Pensó que la iglesia era el lugar ideal para dar el último paso, el que estuvo a punto de dar muchas veces, voluntario o por fuerza, desde que salió de Albocabe: en Teruel, en el Ebro, en La Grande Combe… Y en Camprodón, claro. Siempre con la muerte en los talones; siempre jugando con fuego real; «me voy a morir a mi pueblo», dijo y aquí estaba, para cumplirlo.

Aquel yugo centenario de la espadaña de la iglesia en que se apoyaba le pareció recio y con la consistencia suficiente como para soportar el peso de un cuerpo tal que el suyo. Y entonces, con la lenta parsimonia de quien sabe lo que se hace, empezó a desenredar la soga que llevaba colgada al hombro…

* Albocabe significa en árabe “guárdate de lo blanco”

(relato publicado por la editorial Nostrum (Madrid)
junto con otros relatos del XXX Premio “Hucha de Oro”)

Blog http://www.soria-goig.org

Los pueblos se mueren

La semana pasada leí el artículo publicado por el escritor Abel Hernández, del cual soy asiduo lector, dicho artículo trata de manera muy interesante el tema de la despoblación y algunas maneras de ponerle freno. Con el permiso del autor paso a reproducirlo íntegro, así como el enlace a su blog donde cuenta interesantes historias de las Tierras Altas de Soria.

Blog de Abel Hernández  EL CANTO DEL CUCO

“La mitad de los municipios españoles están en riesgo de extinción. Lo acaba de proclamar, con los datos en la mano, la Federación de Municipios y Provincias, que, por fin, parece tomar cartas en el asunto. Por primera vez se califica de “problema de Estado” el envejecimiento del mundo rural y la galopante despoblación de la España interior. Y por fin se solicita un plan nacional, con apoyo europeo, para restablecer el equilibrio demográfico y la vertebración del país. En esta España invertebrada, las dos Castillas y Aragón, inmovilizados, tienen quebrado el espinazo mientras vascos y catalanes piden, insaciables, más dinero al Estado y mejores transportes. La desaparición de un pueblo no es menos grave que la desaparición de una rara especie animal o vegetal. Y ahora están en trance de morir, según los datos oficiales, 4.000 de los 8.000 pueblos de España entre la indiferencia general. Si uno se acerca a uno de estos pueblos y, con suerte, se tropieza con alguien en la calle y le saca la conversación, oirá enseguida la frase fatídica: “Aquí cada vez somos menos y más viejos”. Esa es la tremenda realidad.

Los datos del desequilibrio son apabullantes. En el 60 por ciento del territorio nacional sólo viven seis millones de personas. Hay una macrorregión natural que algunos expertos llaman la “serranía celtibérica”, y que bien podría considerarse el corazón de España, que se ha convertido en el mayor desierto demográfico. Se extiende por nueve o diez provincias: Soria, Teruel, Guadalajara, Cuenca, parte de Valencia y Castellón, Burgos, Segovia, la Rioja… Si no se pone remedio urgente, esta región central está condenada a la extinción. La situación más desesperada es la de Soria, que en esto se lleva la palma. Poco más de noventa mil habitantes censados en toda la provincia, disminuyendo de año en año y con peligro cierto de desaparecer administrativamente como entidad provincial. Y, sobre todo, la comarca de las Tierras Altas, poblada de pueblos despoblados -qué contradicción!- y donde el número de habitantes, menos de dos por kilómetro cuadrado, es menor que en el Sáhara. O sea, puro desierto. En la amplia extensión de la “serranía celtibérica”, con algo más de 60.000 kilómetros cuadrados -doble que Bélgica- , no viven más de 450.000 almas. Alguien ha calificado lo que está ocurriendo de “etnocidio silencioso” y puede que no le falte razón.

Esto no se arregla con habilidosos reportajillos hilvanados sobre la España vacía con pretensiones literarias. Hay que reclamar por todos los medios, como ha indicado la Federación Española de Municipios y Provincias, una política de Estado con un plan nacional completo contra la despoblación rural. Estamos ante una situación de emergencia que exige medidas extraordinarias y urgentes como en cualquier catástrofe natural. Ese plan ha de incluir exenciones fiscales a las empresas que se instalen en ese territorio, mejora sustancial de las comunicaciones por carretera y por ferrocarril, estímulos a los profesionales jóvenes -maestros, médicos, veterinarios, ingenieros agrónomos y de montes, programadores informáticos, animadores culturales, etcétera- que se trasladen allí, como hacen en Australia, reapertura de escuelas, de consultorios médicos y de cuarteles de la Guardia Civil. El reparto de la financiación autonómica ha de tener especialmente en cuenta el hecho de la despoblación. El Estado debe suplir la falta de iniciativa privada y estimularla. La brecha digital, la desaparición de líneas de autobuses, y el cierre de las tabernas, de las panaderías, de las gasolineras y de las sucursales bancarias no hacen más que acelerar la agonía de los pueblos, que se sienten abandonados del Estado y dejados de la mano de Dios. Es preciso mantener, con las subvenciones que sean precisas, los servicios esenciales de la comunidad. Un equipo de expertos, con el respaldo de las fuerzas políticas, sindicatos, entidades religiosas, empresarios, intelectuales, etcétera, deberían ponerse ya manos a la obra en busca de este gran proyecto global que evite el desastre al que nos encaminamos.

No todo está perdido. Algo se mueve. Crece la conciencia social y los más lúcidos dirigentes políticos, como el presidente de Castilla y León, principal región afectada, y los miembros de la Federación Española de Municipios y Provincias, dan muestras de empezar a hacerse cargo del problema, puede que el más grave problema de Estado ahora mismo, el que está provocando el mayor drama social. Basta con recorrer la calle de cualquiera de estos pequeños pueblos agonizantes un día de estos. Personalmente no me considero un visionario, pero creo que hay otros indicios esperanzadores. Con la revolución industrial y, más adelante, con la mecanización del campo dejó de haber trabajo en el mundo rural y ocurrió el gran éxodo de las gentes del pueblo a la ciudad. Ahora asistimos a una nueva revolución -informática, biológica, robótica…- que también va a cambiar radicalmente nuestra forma de vida. Gran parte del empleo que ha convertido a las ciudades en enjambres humanos se va a acabar. Harán el trabajo las nuevas máquinas. Con las nuevas tecnologías cada vez más se trabajará a distancia. Esto empujará a la ordenada vuelta a los pueblos, debidamente puestos al día, de miles y miles de habitantes de la ciudad. En este flujo y reflujo la vida volverá a empezar cerca de la Naturaleza. Se iniciará, si es que no está ocurriendo ya, lo que mi amigo Gustavo Martín Garzo llama hoy, en un artículo del periódico, la búsqueda del hogar perdido.”