Breve biografía de Casta Esteban Navarro 1841-1885

Casta Nicolasa Esteban y Navarro nació en Torrubia, hoy Torrubia de Soria el 10 de Septiembre 1841, hija legítima de don Francisco Esteban que era natural de Pozalmuro y de doña Antonia Navarro, descendiente de una respetable y distinguida familia de Noviercas; don Francisco era un médico y/o cirujano, profesión que ejerció en San Felices (donde nació la hermana mayor de Casta que se llamó Filomena como su abuela paterna), Torrubia, Yanguas,  y después,  unos seis años aproximadamente, en Madrid,  se retiro a Noviercas, donde falleció el 19 de Marzo de 1876.

Posiblemente a causa de una enfermedad, acudió Gustavo Adolfo Bécquer a su consulta, entre finales de 1857 y principios de 1858 y allí conoció a Casta, que llevaba 6 años viviendo en la capital, y con quien contrajo matrimonio en Madrid, en la iglesia parroquial de San Sebastián, el 19 de mayo de 1861. Al parecer vivieron en el mismo portal, ya que vivían entonces en una casa de la calle del Baño número 19. Aquel pudo ser un matrimonio entre personas decepcionadas: Bécquer había roto con su misteriosa enamorada de Valladolid y Casta, al parecer, había roto también el compromiso con su novio.

La relación del matrimonio se va deteriorando porque según parece, Casta no resultaba una compañera muy acorde con el poeta y los cánones del Romanticismo. Ella advierte que Bécquer es arrastrado por su hermano Valeriano, hacia sus correrías artísticas, de las que queda excluida para atender a sus dos hijos. Casta acaba por odiar a su cuñado.
Cuenta Jesús de la Peña Hernández que cuando en 1868, Gustavo manda a Casta a Noviercas para protegerla de la revolución que terminaría con el destronamiento de Isabel II, ya estaba embarazada. Él tuvo que quedarse en Madrid pues su trabajo dependía de la permanencia de González Bravo en el poder; éste cayó y Bécquer quedó cesante; en cuanto ello ocurrió, en octubre, se fue a Noviercas con Valeriano. Casta vio en ello no obstante, un episodio más de su apego a Valeriano y consiguiente alejamiento de ella. Ya venía Casta desafiando a su marido con celos sin más alcance que el de atraérselo; todo era de palabra y nada de obra. Pero Casta era atractiva y coqueta y su apariencia superaba a la realidad. El tercero en discordia era el “Rubio”, la oveja negra de los Borobia, una respetable familia de Noviercas. Tenía los mismos años que ella, era un bala perdida, y Casta había coqueteado con él de adolescente cuando en los veranos venía de Madrid a Noviercas.
Por entonces “el Rubio” ya estaba casado y con dos hijos, así que debería ser poco peligroso en materia de celos. La realidad es que no sólo no lo era, sino que seguía sin sentar la cabeza, y que entró en el turbio juego pensando en el beneficio económico que puede sacar de Casta.
La tragedia conyugal se desarrolla cuando ella se ve envuelta en un escándalo que la relacionó con “El Rubio”, las rivalidades hicieron salir a los dos desafiados a la plaza del pueblo. Al día siguiente Gustavo se separaba de su mujer, llevándose a sus dos hijos, de tres y cinco años, a un caserón, sin muebles, solo con las camas. Allí estuvieron refugiados hasta marchar a Soria con el tío Curro Bécquer.
Gustavo Adolfo, con sus hijos, y con su hermano Valeriano, residirá después en Toledo y a fines de 1869 regresa definitivamente a Madrid.

El 15 de diciembre de 1868, nació en Noviercas el tercer hijo del matrimonio, Emilio Eusebio. Aunque la paternidad de Bécquer fue puesta en duda; tras la muerte de Valeriano el 23 de septiembre 1870, el matrimonio se volvió a reunir (como si el culpable de su separación hubiera sido el hermano). Bécquer moriría tres meses más tarde, el 22 de diciembre de 1.870, a los 34 años de edad, como consecuencia de un infarto de hígado, complicado con una fiebre intermitente maligna o perniciosa. Ella tenía entonces 29 años.
Un grupo de amigos del poeta, decidieron a los pocos días reunir los trabajos de Bécquer al objeto de publicarlos y que el lector comenzara a valorarlo justamente y, también, de que su viuda y sus hijos pudieran disponer de algún dinero. La primera edición salió en 1871; agotada en 1876 hubo de pensarse en una segunda, que salió en 1877.
Salió de mano del librero madrileño Fernando Fe, que había adquirido los derechos correspondientes por la cantidad de setenta y cinco pesetas, contrato que se celebró en el Notario Félix González Carballo y está en el Archivo Histórico de Protocolos Notariales de Madrid (AHPN) protocolo 35.232 folios 4.167 a 4.176; no se remedió, por tanto, mucho tiempo la apretada economía de la huérfana familia. El éxito póstumo de la obra de Bécquer no alivió la penuria en que quedó la familia.
El 22 mayo de 1872, Casta se volvió a casar, esta vez en Noviercas, con Manuel Rodríguez Bernardo, asturiano de nacimiento, recaudador de impuestos de Hacienda.  Este matrimonio dura poco tiempo, según cuenta Heliodoro Carpintero: “En la tarde del martes de Carnaval acudieron Casta y su marido a la casa de D. Luis García, donde se celebraba un animado baile familiar, en el transcurso del cual hubo una discusión y se expulso al “Rubio” de la fiesta. Casta se dispuso a marchar a casa con su marido. Juntos salieron del brazo. No habían dado más que unos pasos cuando sonó un tiro y Casta vio que su marido caía al suelo con ayes de dolor que se mezclaron a los de Casta. Cuando el 26 de febrero de 1873, se produce el asesinato del segundo marido de Casta –don Manuel Rodríguez Bernardo- el pueblo señala al “Rubio” como autor del crimen. Pero el crimen, fuera o no él su autor, queda impune, hoy sabemos que pudieron existir otras razones con motivo de su trabajo como recaudador de impuestos.  Nadie sabe que el Rubio tiene sus días contados. Cuando el Chupina, y aquí entramos de lleno en la estampa del bandolerismo, solicita la ayuda del Rubio para el asalto y robo de Beratón, y éste se suma alegremente, no sabe que acude a una vieja cita”.
A partir de quedar viuda por segunda vez, su vida y la de sus hijos se convirtió en una posible  petición de ayuda, acude enferma al presidente de la Asociación de Escritores y Artistas Españoles en demanda de ayuda: dinero, medicinas y reposición de uno de sus hijos en la plaza de alumno del Colegio de El Escorial, que había perdido al no abonar determinados derechos; la citada Asociación atiende esas peticiones.
El 21 de mayo de 1874 muere en Agreda, Emilio Eusebio, el hijo pequeño a los cinco años de edad. Entonces, Casta marcha a Madrid y comete todo tipo de extravagancias.

  El 19 de marzo de 1876 muere Francisco Esteban, padre de Casta, hacía unos años que se había quedado ciego, del que siempre había tenido todo su apoyo. Al parecer, las relaciones con su madre no eran tan buenas, y se complicaron cuando, en 1881 su madre se volvió a casar, a los 67 con años con Manuel Zoya, un viudo de Gómara. En el otoño de 1882, con unas cartas de presentación de Castelar, inicia un viaje que la llevó a París, donde, gracias a un pequeño núcleo de españoles, pudo encontrar los medios de regresar a España. En 1.884 apareció en Madrid un libro bajo el título “Mi primer ensayo”, colección de cuentos con pretensiones de artículos que fue maltratado por la crítica y olvidado. Su misma aparición debió pasar casi desapercibida pues no se halla en las publicaciones periódicas de la época la menor recensión de él. En el prólogo deja claro que se dirige a un público femenino. El hombre es para ella el enemigo fundamental, y el matrimonio la más funesta consecuencia. «El hombre—escribe—nos brinda su veneno en copa de oro y una vez bebido, sus resultados son inevitables; después de satisfecho su apetito, nos arroja de su lado llamándonos ¡sexo débil y cabezas sin sentido!» Y más adelante: «El hombre empieza por besar nuestras plantas, para más tarde convertirse en nuestro señor, no en nuestro amigo».

Casta Fallece en Madrid en el Hospital Provincial en la sala de Hombres Distinguidos el 30 de marzo de 1885 dos años antes que su hijo Gregorio. Vivía en Madrid en la calle Miguel Servet 11. Antonia su madre fallece en Soria en 1907.

Como dijo José Félix Navarro Martin: mucho nos resta por decir que alargaría en exceso lo que ya va escrito. Como siempre, entre tantas dudas y sombras, creemos que Casta Esteban no debió ser una mujer adocenada ni zafia. Sufrió mucho y su vida fue un autentico calvario. Lo que no debió ni debe exigírsele por ser mujer de carne y hueso es su transformación en el ser ideal, mitad sueño, mitad calentura, inexistente en la tierra, que Bécquer, indudablemente, hubiera deseado para compañera. Y es justicia y caridad reconocerlo así.
El matrimonio Bécquer fue un caso cotidiano de incomprensión espiritual, sin que episodios novelescos originasen la desarmonía. Julio Nombela decía que Casta era “como una de tantas señoras como hay por el mundo, que pueden ser y son fieles esposas y excelentes madres de familia, sin perjuicio de pasar un buen rato conversando con sus amigas”.

BIBLIOGRAFÍA:
Artículos de la Hemeroteca de ABC:
Como y cuando casó Bécquer de Santiago Montoto.
100 Años del casamiento de Santiago Montoto.
Figura y contrafigura de Casta Esteban de Heliodoro Carpintero.
Montoto sobre Casta.
En torno a la persona y vida de Casta Esteban Navarro de José Félix Navarro Martin.
Jesús de la Peña Hernández en http://www.caprichos-ingenieros.com/becquer1.html

2 comentarios sobre “Breve biografía de Casta Esteban Navarro 1841-1885

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