Entrevista a José Javier Romera Molina

Hoy publicamos la entrevista integra que le hicieron en “El Día de Soria” a José Javier Romera Molina, colaborador habitual de nuestra web y una de las personas que más conocimiento tiene de la vida y obra de Antonio Machado.

José Javier Romera Molina

Administrativo y Coleccionista de recuerdos

José Javier Romera (Soria, 1963) pasó su infancia en casa de sus abuelos, José Molina, guardia civil, y Petronila Hernández, que compraron, el mismo año de su nacimiento, el primero izquierda de la calle Estudios 6.

Una casa de ladrillo rojo, mandada construir en 1914 por el comerciante Pedro Beltrán, sobre un proyecto de Félix Hernández. De estilo modernista, influencia gaudiniana, fue fábrica de chocolate, primero, secadero de jamones, más tarde, y, finalmente, bloque de viviendas. Valentín, su padre, era veterinario y había nacido en Almenar, el pueblo de Leonor Izquierdo. Su madre, Mª Luz, hija de guardia civil, disfruta de su jubilación de maestra. El nació en la clínica 18 de julio, siendo su comadrona, así nos lo recuerda, la señora Mª del Carmen Longares. Las Anejas, los Escolapios, hasta 8º de EGB, y el Instituto Machado fueron sus tres centros de enseñanza, antes de comenzar la carrera de Derecho en Zaragoza, que terminaría en Alcalá. Su vida laboral se inició con un negocio de máquinas expendedoras. Regentó después una tienda de ropa de niños, trabajando finalmente como administrativo en Dragados y actualmente en Yoigo. Su experiencia más enriquecedora, nos confiesa, fue la tienda, por ese contacto permanente con la clientela, que, traducido en diálogo directo, forma parte de uno de sus mayores disfrutes personales. Casado, separado, tiene dos hijos: Diego, licenciado en Derecho, y Jesús, de 15 años. Su hermano Pablo era protésico-dental. Al margen de su actividad laboral, Soria sigue siendo para él su cuna, sus raíces, su memoria y sus recuerdos. De niño, recuerda, el paseo por el Collado, al pasar, endulzaba su mirada en pastelerías y confiterías (mazapanes, costradas,…): Herrero, La Azucena, La Delicia, La Bollera, La Exquisita y Mateo. Recuerdos y vivencias que comparte en “Eresdesoria, sí…” y en el blog del Club Barderas del Moncayo, dirigido por José Carlos Martínez desde Torrubia de Soria. De pequeño, sus tías le leían poemas de Machado y capítulos de Platero y yo, de Juan Ramón Jiménez. Así surgió su absoluta devoción por el poeta sevillano y su búsqueda sin descanso de cuantos documentos hablen de él. De talante abierto y componedor, Nicolás Rabal y Miguel Moreno son para él dos personajes destacados. El Casino, Santo Domingo y la tumba de Leonor, tres lugares emblemáticos de la ciudad. El Salón Antonio Machado del Círculo Amistad-Numancia, en el que compartimos todas estas confidencias, escucha cómo este soriano culto repite de memoria las cartas de Machado a Rubén Darío y a Juan Ramón Jiménez. Devoto de Camilo Sesto hasta su último adiós, compraba todos sus vinilos, nos cuenta, casi doscientos, en Casa Zapata. Coleccionista de antigüedades, posee entre otras pequeñas joyas varias tallas de vírgenes, relojes (un Morez, ojo de buey, de 1880), juguetes (Payá, Rico), belenes antiguos (Olot, Lladró). Nos enseña su última adquisición: una muñeca de Carl Bergner de tres caras. El cine antiguo, en blanco y negro, le entusiasma. También el histórico (“La túnica sagrada”, “Ben-Hur”, “Juana la Loca”), y películas como La Colmena, de Vicente Erice o Los Santos Inocentes, de Berlanga. De sus lecturas destaca Los reglones torcidos de Dios, de Torcuato Luca de Tena. En pintura se inclina por la clásica: Velázquez, Goya, Murillo. José Javier es un hombre correcto y modesto, entusiasta y educado, soñador y Quijote, como él mismo se define. Cuando se jubile, su camino será Soria.
https://www.eldiasoria.es/

La bisabuela Saturia y su Virgen de la Llana de Almenar

Embargado por la emoción que me produce contemplar esta fotografía y sin olvidar nunca de que cada uno de nosotros proviene de otras generaciones a las que tanto les debemos, quiero con esta publicación en la que se agolpan recuerdos de mi niñez, casi desde la génesis de mi vida, resaltar a una persona, mi bisabuela paterna Saturia Lallana Hernández, quien aparece en el medio de las otras dos mujeres. El pasado Domingo 18 de Agosto pude ver su sepultura en el cementerio de Almenar, su pueblo y el pueblo de mi padre, nieto de Saturia e hijo de Basilisa, fallecida a la edad de 21 años, una de las diez entre hermanos y hermanas que fueron descendientes directos de Saturia.

La abuela Basilisa
La abuela Basilisa

Yo recuerdo a la abuela Saturia con total nitidez cuando era niño, las visitas al pueblo de Almenar siempre pasaban por recorrer las casas de las tías de mi padre y tengo grabada en la memoria a esta mujer centenaria que con la cabeza en plenitud de facultades cuando siendo ya muy anciana, siempre narraba con gran devoción la leyenda del Cautivo de Peroniel y la Virgen de la Llana, su Virgen María, la Reina de los Cielos que hizo el milagro de transportar desde Argel a Almenar al cautivo en un arca guiada por ángeles.

Nació Saturia en la villa de Almenar el día 2 de Octubre de 1884, Festividad del Santo Patrón anacoreta de la muy noble y leal ciudad de Soria, de ahí su nombre sacado directamente del santoral.

Y citando casi de memoria una hoja parroquial editada en Almenar cuando la abuela cumplió los cien años, sus padres se ocuparon de las labores de la santería ubicada al lado de la Ermita hacia finales del siglo XIX y principios del siglo XX, alternando el cuidado de animales, cerdos, gallinas… con el mantenimiento de las lámparas de aceite y de todos los quehaceres del templo, incluyendo seguramente el acogimiento y auxilio de peregrinos y de gente necesitada. Saturia debió quedar huérfana de padre cuando apenas era una adolescente, por lo cual continuó ella el oficio de santera.

Celebró nupcias con Buenaventura, quedando viuda muy joven. Pasó la guerra civil y los duros años de la posguerra. Del matrimonio nació una prole de diez hijos de los que en la actualidad solo vive uno bautizado con el nombre de Ezequiel, el pequeño de todos ellos.

El día 2 de Octubre de 1984, la abuela cumplió cien años y hubo una celebración con misa incluida en la Ermita de la Virgen de la Llana y después un ágape, toda una comida de hermandad en el restaurante Cadosa.

“Hoy día dos de Octubre en la villa de Almenar,

día de gran regocijo, algo grande a celebrar.

Todos los días del año, bien por la tarde o mañana

reza por sus descendientes doña Saturia la Llana”.

Descanse en la paz del Señor esta mujer centenaria, luchadora y devota de gran corazón de su Virgen Santísima, la Virgen de la Llana que a buen seguro ya habrá acogido y elevado el alma de Saturia a la Gloria de los Cielos.

 

Jose Javier Romera Molina

Volver la vista atrás es bueno a veces

por Jose Javier Romera Molina

A mi abuelo José y a mi abuela Petro que descansan en la paz del Señor.

Recorrer el Collado hace cuarenta o cuarenta y cinco años de la mano de mis abuelos era irse encontrando cada dos pasos una pastelería o confitería. Desde la Plaza Mayor, subiendo hacia Mariano Granados, primero estaba ubicada la casa HERRERO, que como bien recordareis tenía unos mazapanes en forma de anguilas y unas costradas sin igual en calidad.

Al fondo de la imagen, La Azucena.
Al fondo de la imagen, La Azucena.

Ya en pleno Collado parábamos en el escaparate de LA AZUCENA regentada por Silvino Paniagua y ya de paso era costumbre mirar las carteleras de la Banca Ridruejo para ver lo que ponían en el cine Ideal. Andando un poquito más hacia arriba en la misma acera, primero se divisaba el gran escaparate de LA DELICIA. VIUDA DE EPIFANIO LISO con sus dos viejecitas, una se llamaba Rosita, de la otra no recuerdo el nombre, sentadas siempre en la mesita camilla al calor del brasero.

La Delicia, Viuda de Epifanio Liso.
La Delicia, Viuda de Epifanio Liso.

Acto seguido, nariz pegada en el escaparate de LA BOLLERA, regentada por Satur y Aurora, viendo el mundo mágico de aquel torno giratorio donde daban vueltas y vueltas los chinos, los caballitos, las sultanas y los cocos, amén de los sobres de sorpresa llenos de indios y vaqueros o los de los cacharritos de cocina para las niñas. Y después de despegar la nariz de aquel carrusel de ilusiones y fantasía, andando unos metros otra pastelería mal llamada LA EXQUISITA, actualmente un estanco y a continuación la pastelería MATEO, hoy ópticas Monreal.

Confitería de Félix Hernández. La Bollera.

Corren ya otros tiempos, todas han desaparecido, el tiempo pasa y no vuelve a pasar, pero perviven los recuerdos, dulces y añorados recuerdos del espíritu de la infancia que hoy más que nunca cabalga día y noche hacia el pasado, sintiéndose soñador y Quijote.
Luz de recuerdos que deja en los labios el gusto de aquellos dulces sabores. Anhelo de una infancia, bendita infancia.

 

La primera pensión de Antonio Machado en Soria

Regina Cuevas Acebes, hermana de Isabel Cuevas y tía de Leonor. Dueña de la primera pensión donde se hospeda Antonio Machado, Collado 54, justo encima del conocido Bar Torcuato.
Antonio Machado, recomendado por su amigo Agustín Santodomingo, llega a Soria en Octubre de 1907 para impartir clases de lengua francesa en el instituto general y técnico y se aloja aquí. La pensión la regenta Isidoro Martínez, practicante de profesión y su mujer Regina Cuevas. Allí también hay otras personas, el doctor Iñiguez, Federico Zunón y un delineante de obras públicas. A finales del año 1907, corría ya el mes de Diciembre, los dueños de la pensión deciden cerrarla por un traslado laboral de Isidoro Martínez a San Pedro Manrique. Los huéspedes son trasladados muy cerca de allí. A la calle Estudios 7, esquina Teatinos donde los patronos son Ceferino Izquierdo, cinco años mayor que Machado, cabo de la guardia civil retirado, de un metro y sesenta centímetros de alto, hombre de cabellos castaños y ojos del mismo color, violento y con síntomas de alcoholismo y su mujer Isabel Cuevas. Tiene el matrimonio tres hijos. Leonor, de 13 años nacida el 12 de Julio de 1894 en Almenar, Sinforiano de 10 años y Antonia, de apenas dos años de edad.
Y será allí, en esta pensión, donde comienza el romance entre la niña y el poeta. La familia de Leonor espera a que esta alcance la mayoría de edad que en aquel tiempo estaba establecida en 15 años y al cumplirlos se celebra la boda el día 30 de Julio de 1909 en Santa María la Mayor de Soria. Tiene Antonio 34 años y Leonor próximos los 16.
Ceferino Izquierdo es el padrino y Ana Ruiz, madre de Machado la madrina. Oficia la ceremonia Isidro Martínez, cura párroco de la Mayor, quien tres años después también oficiaría la misa de honras fúnebres por el alma de Leonor Izquierdo, fallecida de tuberculosis el primero de Agosto de 1912.

En la fotografía Regina Cuevas, Concha Vinuesa e Isidoro Martínez patronos de la primera pensión en la que se hospedó Machado en Soria, en 1907.
Publicada por primera vez en la Revista IDIOMAS de Soria 2007, gracias a Carmelo Pérez Fernández de Velasco.
Cortesía de Jesús Bozal Alfaro director de la Escuela Oficial de Idiomas de Soria.

Jose Javier Romera Molina

 

Almenar de Soria y Leonor Izquierdo Cuevas

Por Jose Javier Romera Molina

El 12 de Junio de 1894, nace Leonor Izquierdo, esposa breve y musa permanente de Antonio Machado, como reza esta placa, en las dependencias acuarteladas de la guardia civil dentro del castillo de la villa de Almenar, siendo bautizada a los pocos días en la Iglesia de San Pedro apóstol. Su padre, Ceferino Izquierdo Caballero, natural de Cubo de la Solana, cabo, que no sargento de la guardia civil como erróneamente se escribe en algunas biografías, estaba allí destinado. Posteriormente, el 29 de diciembre de 1903, pasa al puesto de la capital de Soria para cumplir seguramente en los calabozos un arresto de dos meses, donde finalizó el año, por causas que se desconocen. La familia no lo debió pasar muy bien, porque un arresto, indirectamente también lo pagan los miembros de dicha familia. Cumplido el arresto de los dos meses el 29 de febrero de 1904 pasó destinado al puesto de Gómara.

En 1906 volvió a pedir un reenganche de otros cuatro años más. Hallándose en el puesto de Gómara, cansado de tantos destinos y de la dura y sacrificada vida militar de aquellos años, y mala paga, y viendo poco porvenir para sus tres hijos: Leonor de 13 años, Sinforiano, de 10 años y Antonia de pocos años, pide la licencia absoluta y se la conceden el 31 de agosto de 1907. Queda seguramente Ceferino jubilado con 37 años y con una ridícula pensión y a partir de entonces con casi toda posibilidad su tarea se reduce a conserje de la pensión que regenta en 1907 su mujer Isabel Cuevas Acebes. Será en Soria donde Machado llega aquel mismo año a tomar posesión de la cátedra de lengua francesa del Instituto general y técnico y será también allí, a principios de 1908 en la calle Estudios número 7 esquina Teatinos donde surge el romance entre la niña y el poeta. Tiene Leonor 13 años y Antonio 32. Romance que dos años después termina en boda en la Iglesia de Santa María la Mayor el 30 de Julio de 1909. Tres años después, a la vuelta de París del matrimonio, Leonor fallece de tuberculosis el primero de Agosto de 1912. Tenía solo 18 años. Descanse en la paz del Señor. La muerte de Leonor, hunde al poeta en una inmensa tristeza y deja profundas heridas sin cicatrizar en su alma y en su pluma. Machado, acompañado de su madre, abandona Soria una semana después. Su próximo destino, Baeza. Fue inhumada doña Leonor Izquierdo Cuevas en el cementerio católico municipal el día 3 de Agosto de 1912 y en la sepultura nº 432 grado 2º, 1º Norte. El día 13 de Mayo de 1938 exhumados estos restos, se trasladaron a la sepultura nº 810 grado 1º, 2º Norte de este mismo cementerio, con su lápida primitiva, donde actualmente permanecen.