Sobre la España vacía

Un artículo de Jose Pastor en su blog librosyaguardientes

La España vacía no está vacía. Está olvidada, abandonada, envejecida, incomunicada, silenciada, ignorada, despoblada… pero no está vacía. En ella viven hombres y mujeres (y algunos niños, pocos) que día tras día sobreviven al abandono, al olvido, al silencio.
Una España agrícola y ganadera, que vive del trabajo en el campo, de la tierra. Una España que no tiene futuro pero que existe y resiste. Una España  rural, de pueblos, pedanías, cortijadas, masadas, aldeas…

De pueblos pequeños a los que les cerraron las escuelas pero que lucha para que se mantengan abiertas las escuelas rurales que todavía no han cerrado.

De pueblos con malas carreteras, parcheadas solo cuando viene algún político de segunda fila en épocas electorales, pero que las recorren casi todos los días, el panadero, el cartero, el de la fruta, el pescaero, el médico o la ambulancia (cuando la hay).

De pueblos de 26 habitantes donde un bar es más servicio público que negocio.

De pueblos donde se rehabilitada “a huebra” la antigua casa del maestro, o se arregla los lavaderos de la fuente baja o se reteja el molino del tío Domingo.

De pueblos sin muchas oportunidades donde algún “loco” abre una tienda, o una ferretería, o una zapatería o una librería.

De pueblos que necesitan un centro de salud y que sí lo tiene necesita que tenga calefacción en invierno.

De pueblos que lo intentan con los tomates, el pistacho, la aceituna, el queso de cabra o la miel.

Unos pueblos que no son bucólicos, que son duros, de fríos inviernos, de trabajos de sol a sol, de soledad, sin conexiones a internet, sin políticas públicas que cuenten con ellos…

Una España que no veis o no queréis ver, ni escuchar, ni preguntar. Una España que miráis desde la ventanilla del coche, una España a la que se le da más importancia a su paisaje que a su paisanaje, que a su gente, a sus hombres y mujeres, a sus  habitantes.

Una España, unos pueblos, que van desapareciendo pero que resisten y que son memoria y que algunos (pocos) que seguimos viviendo aquí (y que no queremos irnos) luchamos y soñamos que no sea olvido

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