La bisabuela Saturia y su Virgen de la Llana de Almenar

Embargado por la emoción que me produce contemplar esta fotografía y sin olvidar nunca de que cada uno de nosotros proviene de otras generaciones a las que tanto les debemos, quiero con esta publicación en la que se agolpan recuerdos de mi niñez, casi desde la génesis de mi vida, resaltar a una persona, mi bisabuela paterna Saturia Lallana Hernández, quien aparece en el medio de las otras dos mujeres. El pasado Domingo 18 de Agosto pude ver su sepultura en el cementerio de Almenar, su pueblo y el pueblo de mi padre, nieto de Saturia e hijo de Basilisa, fallecida a la edad de 21 años, una de las diez entre hermanos y hermanas que fueron descendientes directos de Saturia.

La abuela Basilisa
La abuela Basilisa

Yo recuerdo a la abuela Saturia con total nitidez cuando era niño, las visitas al pueblo de Almenar siempre pasaban por recorrer las casas de las tías de mi padre y tengo grabada en la memoria a esta mujer centenaria que con la cabeza en plenitud de facultades cuando siendo ya muy anciana, siempre narraba con gran devoción la leyenda del Cautivo de Peroniel y la Virgen de la Llana, su Virgen María, la Reina de los Cielos que hizo el milagro de transportar desde Argel a Almenar al cautivo en un arca guiada por ángeles.

Nació Saturia en la villa de Almenar el día 2 de Octubre de 1884, Festividad del Santo Patrón anacoreta de la muy noble y leal ciudad de Soria, de ahí su nombre sacado directamente del santoral.

Y citando casi de memoria una hoja parroquial editada en Almenar cuando la abuela cumplió los cien años, sus padres se ocuparon de las labores de la santería ubicada al lado de la Ermita hacia finales del siglo XIX y principios del siglo XX, alternando el cuidado de animales, cerdos, gallinas… con el mantenimiento de las lámparas de aceite y de todos los quehaceres del templo, incluyendo seguramente el acogimiento y auxilio de peregrinos y de gente necesitada. Saturia debió quedar huérfana de padre cuando apenas era una adolescente, por lo cual continuó ella el oficio de santera.

Celebró nupcias con Buenaventura, quedando viuda muy joven. Pasó la guerra civil y los duros años de la posguerra. Del matrimonio nació una prole de diez hijos de los que en la actualidad solo vive uno bautizado con el nombre de Ezequiel, el pequeño de todos ellos.

El día 2 de Octubre de 1984, la abuela cumplió cien años y hubo una celebración con misa incluida en la Ermita de la Virgen de la Llana y después un ágape, toda una comida de hermandad en el restaurante Cadosa.

“Hoy día dos de Octubre en la villa de Almenar,

día de gran regocijo, algo grande a celebrar.

Todos los días del año, bien por la tarde o mañana

reza por sus descendientes doña Saturia la Llana”.

Descanse en la paz del Señor esta mujer centenaria, luchadora y devota de gran corazón de su Virgen Santísima, la Virgen de la Llana que a buen seguro ya habrá acogido y elevado el alma de Saturia a la Gloria de los Cielos.

 

Jose Javier Romera Molina

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