José Maria Palacio Girón (I)

  Artículo de José Gil Santander

Empezamos descubriendo  a un personaje que llegó a Soria desde  su tierra natal Huesca y nos dejo muchos artículos en la prensa, acerca de  nuestros campos y nuestra gente.

Fotografía propiedad de J. M. Reglero Sanz

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Un personaje no muy conocido, que nació en Rasal (Huesca), vivió en Soria y murió en Valladolid y que amó a Soria.

Nace en Rasal (Huesca) el 18 de enero de 1880, hijo de un herrero, realiza estudios de Magisterio Elemental y de Magisterio Superior en 1901 en Huesca, es profesor en la Normal en Soria según, su firma comienza el 15 de Mayo de 1915, en la Actas del Claustro de La Escuela de Magisterio.

En Soria  funda el periódico “El Porvenir Castellano” donde es su Director desde el 1 de Julio de 1912 hasta el 30 de Mayo de 1918 y posteriormente se traslada a Valladolid mediante concurso de traslados de profesores, que aparece publicado en ” La Gaceta de Madrid” del 16/11/1922; escribió en prensa,  de Salamanca,   Valladolid, en dos de Soria y hay noticias de él, en muchos periódicos provinciales.

Tiene seis hijos de los que sobreviven cuatro, tres  mujeres y un varón.

Aparece en Valladolid primero como profesor, con posterioridad, como empleado de la D.H.D (División Hidráulica del Duero) y posteriormente en la C.H.D. (Confederación Hidrológica del Duero). Último empleo donde se le da de baja por fallecimiento, en un oficio interno del 24 de Noviembre de 1936.
Fallece en Valladolid  el 22 de Noviembre de 1936 y es enterrado en el Cementerio del Carmen donde reposan sus restos en una tumba, en cuya
lápida figura escrito el comienzo de la poesía que le dedicó Antonio Machado desde Baeza.

Esta pequeña biografía es consecuencia del virus de la investigación de este personaje, que me inoculó, Jesús Rubio Catedrático de Filología en la Universidad de Zaragoza, vivir en Valladolid y decirme que al estar acá, era más fácil obtener datos y seguimiento de su trayectoria. Hoy tenemos una serie de datos que algunos no coinciden con algunas cosas que se escriben en Internet, incluido datos en el cementerio y dado que Jesús Rubio va a escribir una biografía completa, no quisiera extenderme más y lo que me interesa es ir con escritos de él y  la poesía que le dedica Machado, después  poco a poco enviar sus escritos sobre temas que atañen a Soria y que se vaya conociendo a este personaje, que como digo amó Soria y tuvo una amistad entrañable con el poeta Machado.

Poesía enviada desde Baeza por Machado a su amigo José María Palacio.

Palacio, buen amigo,

¿está la primavera

vistiendo ya las ramas de los chopos

del río y los caminos? En la estepa

del alto Duero, Primavera tarda,

¡pero es tan bella y dulce cuando llega!…

¿Tienen los viejos olmos

algunas hojas nuevas?

Aún las acacias estarán desnudas

y nevados los montes de las sierras.

¡Oh mole del Moncayo blanca y rosa,

allá, en el cielo de Aragón, tan bella!

¿Hay zarzas florecidas

entre las grises peñas,

y blancas margaritas entre la fina hierba?

Por esos campanarios

ya habrán ido llegando las cigüeñas.

Habrá trigales verdes,

y mulas pardas en las sementeras,

y labriegos que siembran los tardíos

con las lluvias de abril. Ya las abejas

libarán del tomillo y del romero.

¿Hay ciruelos en flor? ¿Quedan violetas?

Furtivos cazadores, los reclamos

De la perdiz bajo las capas luengas,

no faltarán. Palacio, buen amigo,

¿tienen ya ruiseñores las riberas?

Con los primeros lirios

y las primeras rosas de las huertas,

en una tarde azul, sube al Espino,

al alto Espino donde está su tierra…

 

Baeza, 29 de abril de 1913

 

Escrito de José María Palacio publicado en el Porvenir Castellano.  Con motivo del Fallecimiento de su hija Rosario.

 

CRÓNICAS DOLIENTES

LATIDOS DE UN CORAZÓN APENADO

 

A la memoria de mi hija Rosario

El Porvenir Castellano, nº 289, Año IV, 15 de abril de 1915

 

Yo no soy el único padre, lector amado, que ha tenido la enorme desgracia de que la muerte le haya arrebatado un hijo. En ese plano de infortunio han estado, están y estarán colocados muchos en una vida de desventuras que tiene su mayor coeficiente en los niños, dentro de los límites de una tabla biológica en la que figuran como fichas, al parecer irremediables de morbilidad, otros tantos factores de mortalidad infantil que ponen espanto en el espíritu y encogimiento en el corazón. La vida de los niños está pendiente de innumerosos peligros, y yo creo que por ellos desaparecen casi un 50%. Esa proporcionalidad en el malogramiento de seres humanos es más terrible y representa un azote para la humanidad más considerable que el representado por todos los elementos de combate y de destrucción acumulados en esa formidable guerra europea que ha puesto en conmoción las fibras sentimentales del mundo entero.

 

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Es forzoso tornar al trabajo, aunque esté el alma dolorida y acongojado el corazón. Y al volver de nuevo a expresar ideas y conceptos sobre las cuartillas, hay en mí una idea obsesionante y un concepto matriz que predomina y seguirá predominando por mucho tiempo en mi espíritu. Esa idea es la de tu desaparición de este mundo, hija mía, y el concepto algo que pugna entre la realidad demasiado dolorosa y el deseo de no querer allanarse a ella.

Por eso al reanudar de nuevo mis trabajos, en este vinculo de relaciones con el público, ha de serme lícito como padre y como periodista, el rendimiento del primer homenaje fraternal a tu memoria. D. José Çestrañi, el ilustre poeta festival santanderino, hizo producir a su lira una de las mejores entre sus célebres Pacotillas, al dolor de haber perdido a una de sus hijas.

Yo quiero que esta página la consagre el cariño eterno a tu memoria y las hondas tribulaciones de mi pena.

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¡Pobre hija mía! Con la alegría de lo que se espera ardientemente, bendijo tu natalicio en una aurora tan pura como su luz, en que tú viniste al mundo para colmar las felicidades de un hogar, hecho de cariño, de paz y de esperanza.

El mismo médico que tanto ha hecho…. tu vida, entre zozobras angustiosas de tu madre y mías, empezó luchando para normalizar una respiración que había dificultada el cordón umbilical rodeando a tu cuello y a tu cuerpecito de ángel. ¿Empezaron en aquella circunstancia las causas de tu falta de salud? Lo cierto es que hasta los tres años la tuviste completa y eras un encanto y una bendición. ¿Cómo se quebrantó tu naturaleza, hija de mi alma?

A tus tres años empezaron algunos trastornos digestivos; después se cebaron en tu aparato respiratorio una bronconeumonía, y otra, y otra, ¡no sé cuantas!, y un día en el que ya empezaron definitivamente y sin solución de continuidad tus dolores y las angustias crecientes de tus padres, tres médicos estuvieron conformes en que tu corazón, aquel corazoncito tan puro, tan bueno, tan ideal, tan candoroso como crisol de afecto, estaba enfermo físicamente. La losa de plomo que cayó sobre mi cabeza y sobre la de tu madre desde entonces, tiene hoy una triste duplicidad; en nosotros está donde estaba y además cubre tu sepultura, pero esta no es de plomo, sino alada, de flores que salen del alma y que lloran aroma de santidad que llega hasta el cielo, y allí lo esparces, hija mía, entres los ángeles como tú.

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¿Cerca de dos años de sufrimientos y de dolores? ¡Y cuan largos han sido! Durante ellos una madre amantísima te vela siempre y juntos realizamos en el altar de tu amor todos los sacrificios. Ellas alivian ahora un poco nuestra congoja.

Alrededor de tu lecho, muchas noches y muchos días, tus padres tuvieron que dejar ocultas muchas lágrimas.

Y en ese tiempo un médico celosísimo, el Sr. Guisande, puso en juego todos los recursos de su ciencia y en su ayuda acudió siempre con gran solicitud y probada pericia el querido amigo y practicante D. Antonio Pérez Sevilla. Para discutir e iniciar cuantos medios fueron hacederos a tu posible curación pusieron a contribución su saber indiferentes consultas los médicos Sres. Iñiguez, Calvo, Javierre y Delso.

A todos guardarás tu reconocimiento y para todos tienen tus padres mucha gratitud.

Inútil todo, y al fin, sucumbiste a tu mal sin remedio. En una mañana señalada y triste cuando tu corazón dejo de funcionar, y tuviste una muerte sin agonía, como un ángel que abandona esta vida para volar al trono de los escogidos.

Te habías familiarizado con tus dolores y Alfredo de Musset debió dictar para ti este verso de su Noche de Mayo.

Nada como un gran dolor nos engrandece.

Y tu espíritu miraba constantemente a ese dolor y parecía decirle con el nuevo poeta Banzo Echenique:

Tú eres buen Dolor. Eres tan bueno,

que solo en las selectas

almas anidas, porque a Dios le pluge

fueras regalo cuanto amargo fueras.

 

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No quiso el Destino que tu reflexión, tu inteligencia y tu bondad fueran para esta vida. Yo que la contemplaba como una perfecta continuación de mi temperamento y de mi ser, cifraba mis ilusiones en verte a los 20 años tan útiles, tan hacendosos, tan mujer. ¡Qué de encantos encerraba tu alma!

Dios dispuso que las lucieras en las regiones de los bienaventurados y nosotros quedamos con una amargura inmensa….

¡Qué tran  (no se lee bien)

de vuestras otras hermanas y de vuestros padres.

Moriste en Sábado de Gloria, ven la Pascua de Resurrección condujeron tu cuerpecito, y llevaron cintas nueve niñas tan angelicales como tú. Yo les guardaré gratitud eterna por el honor que te rindieron.

Y esa gratitud es muy grande también para cuanto tomaron la compañía tu cadáver y se han hecho solidarios de nuestro dolor.

Quiero mucho a Soria y tu muerte ha acrecentado ese cariño. Aquí voy dejando trozos del alma y girones del corazón. ¡Soria, ciudad querida! Yo te aseguro que mis luchas y mis afanes y mis esfuerzos han de ser para enaltecerte como mereces y para contribuir a cuanto sea motivo de tu mayor prosperidad. Esa fue mi conducta desde que vivo en tu seno y esa será en el porvenir.

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Has dejado ya de sufrir. Rosario mía. Tus hermanas Pilar y Antonieta creen ¡qué hermosura de candor! Que estás para acabarse de curar en un sanatorio. Hablan de los juguetes que repartirán contigo cuando vuelvas ya curada. Yo mantendré mientras pueda esa encantadora creencia. Pero ellas, y yo, y tu madre, llevaremos a menudo muchas flores a la tumba tuya y de Carmencita. Las flores serán lirios blancos y azucenas y claveles azules y rosas de dolor y de carió. Sobre ellas se posarán mariposas con alas de oro y por su conducta os enviamos besos de amor eterno. ¡¡Carmen!, ¡¡Rosario!! Vuestros nombres están grabados en nuestros corazones con algo que es más fuerte que el diamante.

Dedicatoria.- A D. Antonio Machado, poeta del dolor, y mi hermano mayor en espíritu. También para su dolor, mi entrañaba amigo, conservaré lirios y azucenas y claveles blancos.

 

José María Palacio

 

 

 

 

 

 

 

 

2 comentarios sobre “José Maria Palacio Girón (I)

  1. Que alegria me produce leer tu artículo sobre un personaje importante en la vida de Soria y de D.Antonio Machado. Es un poema muy bonito el que inmorta liza a José María Palacio y que refleja el enorme sentimiento por sus recuerdos , vivencias y añoranzas en nuestra querida provincia. Como siempre sigues investigando personajes con un gran protagonismo cultural en nuestra historia. En nuestra Asociación Barderas del Moncayo estamos muy orgullosos de que tus trabajos se difundan en primicia en nuestra web .Te animamos a seguir elevando nuestro listón cultural tan necesario en estos tiempos.Estudiosos como tú nos ilusionan de manera especial. Gracias Pepe.

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  2. Muchas gracias Avelino , tus elogios me confirman la gran persona que siempre he creído conocer en ti y eso me hace sentir mejor, sabiendo que de quien me rodeo son de esas grandes personas, como tu, y que algunos buscamos por lo que son, no por lo que tienen, sentir que el trabajo de investigación realizado pueda llegar en primicia a la gente de nuestro pueblo es muy satisfactorio.
    Tengo alguna sorpresa más y muy importante, que José Carlos publicará cuando lo crea conveniente, creo que os va a impactar aunque tu ya tienes referencias.
    Recibe un abrazo de tu amigo Pepe

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